Simbolismo y Figuras Retóricas en la Poesía de Miguel Hernández: Naturaleza, Amor y Compromiso Social
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El Lenguaje Poético de Miguel Hernández: Símbolos y Figuras Destacadas
Los símbolos más originales de la poesía de Miguel Hernández surgen del mundo de la naturaleza, con elementos léxicos procedentes de su experiencia rural, constantes a lo largo de sus cuatro etapas. Sus metáforas se adaptan a las variables del momento temático. Lo cósmico, también de extracción natural y de uso literario personal, lo conecta con las poéticas más modernas de su tiempo. Esto se puede observar en el poema "Elegía". En cada una de las cuatro etapas, predominan símbolos muy diferenciados y personales, entre los que podemos destacar:
Símbolos Clave en la Obra de Miguel Hernández
- La tierra: Representa la naturaleza y el mundo del trabajo, pero también se concibe como madre que da la vida y que la acoge tras la muerte. En el contexto elegíaco, tras la desaparición del cuerpo amado (el amigo Ramón Sijé), la tierra simboliza la germinación: "Yo quiero ser llorando el hortelano / de la tierra que ocupas y estercolas".
- La luna: En Perito en lunas, la luna es la base de la transformación metafórica. Todos los objetos del entorno del poeta pueden quedar "pintados" poéticamente. Se presentan los ciclos de cambio de la naturaleza (luna nueva, creciente, llena y menguante), que representan la vida en continuo rodar. El motivo de la luna como infortunio lo recoge Hernández de la tradición popular, como también hizo Federico García Lorca. En "Aceituneros", simboliza la fatalidad de la esclavitud: "Jaén, levántate brava / sobre tus piedras lunares".
- El rayo: Simboliza lo punzante como manifestación de la pena amorosa, pero también puede representar la amenaza y la maldición, como se observa en El rayo que no cesa, que representa el deseo no satisfecho de un joven poeta en constante insatisfacción sexual: "Este rayo ni cesa ni se agota…". Otra interpretación del rayo es como fuerza y garra; en "Sonreídme", poema clave de su cambio ideológico (1935), el rayo es fuerza positiva en su función social: "En vuestros puños quiero / ver rayos contrayéndose". En el poema "El vals de los enamorados y unidos hasta siempre", el rayo vuelve a amenazar como fuerza destructora que quiere aniquilar a los enamorados: "Huracanes quisieron / con rencor separarlos / y las hachas tajantes / y los rígidos rayos". Sin embargo, en un contexto de tragedia, la valoración se torna positiva, pues el rayo significa fuerza. Estamos ante una dialéctica rayo negativo/rayo positivo que pugna poéticamente.
- El toro: El toro bravo, en libertad, simboliza la virilidad y la masculinidad de los instintos naturales. En el soneto "Por una senda van los hortelanos" (de El rayo que no cesa), se presenta un toro solo como símbolo de la ausencia de amor: "Un toro solo en la ribera llora / olvidando que es toro y masculino". El toro de lidia simboliza el destino fatal abocado al dolor y a la muerte. En muchos poemas, el poeta se identifica con el toro en el sentido de la frustración por no escapar a su trágico destino: "Como el toro he nacido para el luto". El símbolo del buey se puede ver en el poema "Vientos del pueblo me llevan"; el toro connota valor frente al buey, que representa al toro castrado y es símbolo del ser dominado y humillado.
- El viento: Miguel Hernández se define como "viento del pueblo", y es en este poema donde le hace una dedicatoria a Vicente Aleixandre: "Los poetas somos viento / del pueblo, nacemos para / pasar soplados a través / de sus poros y conducir / sus ojos y sentimientos / hacia las cumbres más hermosas". El viento simboliza la fuerza del pueblo, la fuerza del guía del pueblo. Se asocia al compromiso social y político de la solidaridad con los desahuciados, con los infra-asalariados y con los republicanos progresistas fieles a la democracia. El viento puede tanto esparcir semillas y polen como arrasar y ser temido por el noble que atenta contra el modesto trabajador: "Vientos del pueblo me llevan, / vientos del pueblo me arrastran, […]". En el período carcelario, el viento se transformó en un símbolo negativo que intenta destruir el mundo del amor.