Simbolismo y Temas Universales en la Poesía de Miguel Hernández
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Temas poéticos de Miguel Hernández
La naturaleza y el amor, y su interrelación con la vida y la muerte, son los temas recurrentes en la obra de Miguel Hernández.
Miguel Hernández es un autor profundamente ligado a la naturaleza: por su origen y por sus circunstancias, cultiva una poesía sensorial. Sus poemas, en sus inicios, están marcados por el modernismo y el costumbrismo bucólico.
La Naturaleza y el Simbolismo
Todo ello desemboca en Perito en lunas, donde mantiene la tendencia a reflejar una naturaleza embellecida (las flores, la palmera, la higuera, el agua, el toro...) en torno a la luna, símbolo de fecundidad y del ciclo de la vida.
A partir de El rayo que no cesa, la naturaleza no es su única fuente de inspiración, sino que esta se integra en la temática amorosa creando símbolos y sistemas de asociaciones:
- Flores y vergeles: remiten al amor.
- Huerto: remite a la fecundidad.
- Oasis: remite a la amada.
- Cardo: simboliza la pena.
- Huracán, vendaval, aventar: representan el ansia de libertad.
- Rayo, relampaguear, tormenta: representan el dolor.
El Animalario Hernandiano
En cuanto a los símbolos del animalario hernandiano, destacan los siguientes elementos:
- Paralelismo simbólico: existe una conexión entre el yo poético y el toro de lidia (destino trágico de dolor y muerte; virilidad, fiereza y pena).
- El buey frente al toro: el buey representa el vasallaje del enamorado hacia la amada (véase "Me llamo barro aunque Miguel me llame"). En Viento del pueblo, representa la mansedumbre y la sumisión, en oposición al toro y el águila, que simbolizan fuerza, libertad y rebeldía.
- El ruiseñor: también en Viento del pueblo, el ruiseñor, como poeta-cantor del pueblo, simboliza la libertad a través de su vuelo.
La Tierra y el Arraigo
La tierra es otro símbolo absoluto del arraigo de Miguel Hernández a la naturaleza y a España como madre. Por ejemplo:
- En Viento del pueblo, la tierra, generadora de vida, pasa a ser madre y los compatriotas se convierten en hermanos.
El Amor como Eje Central
Otro gran tema es el amor, que evoluciona a lo largo de su trayectoria:
- Sus primeros poemas están inspirados en la tradición amorosa de Garcilaso y los clásicos.
- En El rayo que no cesa, el amor se expresa de forma más personal, como una pasión atormentada por el deseo insatisfecho. Se produce una evolución del penar de amor tradicional —que utiliza un lenguaje artificioso (véase Perito en lunas)— a un sistema simbólico en torno a la herida de amor, causada por el rayo-cuchillo y el toro, viril y trágico.
Reveses Amorosos y Musas
En El rayo que no cesa se plasman sus reveses amorosos:
- Descubrimiento de la pasión amorosa y rechazo (Maruja Mallo).
- Desaliento por el recato y la distancia de la novia (Josefina Manresa).
- El amor como lejanía platónica inalcanzable (María Cegarra).
El amor se funde con la temática social en Viento del pueblo y adquiere un tono épico en "Canción del esposo soldado".
Etapa Final: Dolor y Redención
Tras la muerte de su hijo, la derrota de la República y el encarcelamiento, Miguel Hernández escribe Cancionero y romancero de ausencias. En esta obra, el poeta depura su estilo, adquiere un tono introspectivo y desgarrado, y aborda sus temas recurrentes: el amor, la vida y la muerte (sus "tres heridas" marcadas por las pérdidas y la ausencia).
El tema del amor se desarrolla en clave dolorosa, viendo en el sentimiento amoroso una fuerza redentora.