Simbolismo de la Tierra y la Luz en la Poesía de Miguel Hernández
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La Tierra: Símbolo de la Naturaleza y la Existencia
La tierra es símbolo, por metonimia, de la propia naturaleza. En general, la tierra se concibe como madre; pero no solo la que da la vida, sino también la que la acoge tras la muerte. Referida al hombre, la tierra es cuna y sepultura de su existencia, y motivo que recoge toda la filosofía panteísta de Hernández. Se le ha llegado a denominar el «poeta de la tierra» debido a que este elemento es un motivo que cruza toda su obra y representa el ciclo de unidad en la naturaleza.
En la obra hernandiana, el símbolo de la tierra goza de varios significados que son resaltados por sus contextos poéticos:
- Naturaleza y trabajo: En un primer momento, la tierra representa la naturaleza, pero también la agricultura y el mundo del trabajo en general.
- Contexto amoroso: Indica la vitalidad del amor.
- Etapa bélica: La aparición de la tierra remite a los pobres.
- Última etapa: La tierra se asocia a la pérdida irreparable del hijo.
Luz y Sombra: Dialéctica de Vida y Muerte
En la última poesía hernandiana, se impone una dialéctica en la que entran en liza los símbolos de la luz y la sombra, que equivale a hablar de la vida y la muerte, de la esperanza y de la frustración.
El origen místico, como luz divina —por influjo de San Juan de la Cruz en los poemas del período oriolano—, se muta en aplicaciones del contraste luz/sombra sobre el amor. Sin embargo, también la muerte hace acto de presencia e impone su «sombra más sombría» cuando el objeto físico de la admiración desaparece; contra el asesinato de Federico García Lorca, recién iniciada la guerra en 1936, alza Hernández su voz («Elegía primera»). En Cancionero y romancero de ausencias, el poeta se define en las tinieblas, en la sombra, en la oscuridad.
Hernández cierra su peripecia vital y poética con unos versos de reafirmación de la victoria de la luz sobre la sombra. Se sobrepone al desánimo y triunfa la esperanza en la lucha:
«Pero hay un rayo de sol en la lucha / que siempre deja la sombra vencida.»
Este triunfo conecta con la alegría del futuro hijo, identificado con el sol en numerosas ocasiones.