Simbología y Tiempo en 'La Casa de Bernarda Alba': Un Examen Detallado
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Simbología y Tiempo en 'La Casa de Bernarda Alba'
En lo que se refiere a la **simbología**, todos los personajes se van definiendo por sus propias acciones, en sus diálogos e incluso en su propio nombre. **Bernarda**, fuerza de oso, es la represión que se apodera de la casa; **Adela**, por el contrario, es la fuerza de la sangre, el instinto desatado, solo detenido por la muerte; **Magdalena** es la resignación; **Amelia** es la ingenuidad y la simpleza; **Angustias** es una sombra, es el sufrimiento; **Martirio** es la mujer atormentada por la desesperación y la envidia; **Poncia** es el otro ego de Bernarda, la voz que le golpea incesantemente la conciencia, que la juzga y la condena a años de soledad sin misericordia.
Además de la simbología de los personajes, Lorca emplea otros símbolos, característica propia de la **Generación del 27**, a la que pertenece. Algunos son:
- **El agua**: sed como referencia al deseo sexual (Adela y Martirio tienen sed; el caballo cuando da coces tiene sed). El pueblo no tiene ríos, que son la vida, pero sí pozos oscuros que son símbolos de muerte.
- **Los colores**: El blanco, para lo positivo en general, la vida, la libertad, la sexualidad; el negro, para lo negativo, la muerte, el fanatismo religioso (luto); el verde, representa lo erótico y lo sensual, la fertilidad, la naturaleza, la pasión (traje y abanico de Adela).
- **El bastón**: como símbolo del poder tiránico de Bernarda, como símbolo fálico y también como símbolo de la ceguera de Bernarda.
El **tiempo dramático** viene establecido en las acotaciones iniciales de la obra, pero también es frecuente que venga dado por los diálogos de los personajes. En *La casa de Bernarda Alba* el tiempo se desarrolla en unos días de un caluroso verano. La historia se inicia por la mañana con el entierro y el duelo del marido de Bernarda. El segundo acto representa el inicio de la tarde y el desarrollo de los hechos. El tercer acto representa el anochecer, es decir, el fin del día y de los problemas. Esta relación tiene un carácter simbólico en la obra, que comprime en un día, los ocho años de duelo que dura la historia, negándose el discurrir temporal.
El **estilo de *La casa de Bernarda Alba*, pese a su aparente sencillez**, está sabiamente elaborado. No aparecen muchos fragmentos en verso, éste los reserva para las escenas de máximo dramatismo, o para la canción (canción de los segadores, canción de María Josefa, acto II), que recuerdan el teatro de Lope de Vega. La maestría del diálogo es indudable, cada personaje mantiene el decoro, y habla según su carácter y clase social. Las réplicas son cortas y vivaces, con lo que adquiere toda la obra un carácter muy real. Utiliza un lenguaje coloquial, en su afán de conseguir un teatro popular, en el que emplea numerosas frases exclamativas e interrogativas, pero sin recurrir a simples vulgarismos, que alterna con un lenguaje literario, en el que son frecuentes las metáforas, hipérboles, paralelismos.