Las Sinsombrero: Pioneras del Arte y la Literatura Española

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Las “Sinsombrero” es la denominación por la que se conoce a una serie de mujeres artistas españolas nacidas entre 1898 y 1914. El origen del nombre se debe a un hecho protagonizado por dos de ellas, Maruja Mallo y Margarita Manso, que, junto al pintor Salvador Dalí y al poeta Federico García Lorca, en los años 20, se quitaron un día el sombrero en público en la Puerta del Sol de Madrid. En una época en la que llevar sombrero era obligado, este era un gesto de rebeldía contra las normas. Metafóricamente, además, el sombrero constriñe la cabeza y este gesto supone también una liberación de ideas y pensamientos. El hecho fue muy llamativo, y algunos hasta amenazaron con tirar piedras a quienes lo protagonizaron. Para las mujeres, este gesto suponía rebelarse contra el papel tradicional y secundario que les reservaba la sociedad de entonces. Las artistas que pertenecen a este grupo participan de las inquietudes de los escritores del 27. La nómina está formada por pintoras, escultoras o filósofas; entre las escritoras destacamos a María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín o Concha Méndez, entre otras. La vinculación de estas mujeres con el grupo del 27 es muy clara; dos de ellas, Josefina de la Torre y Ernestina de Champourcín, aparecen en la antología poética que Gerardo Diego publica en 1934, en la que incluye a las voces líricas más destacadas de su tiempo.

Ernestina de Champourcín

Ernestina de Champourcín es autora de una intensa poesía pura, con temas como el amoroso y el religioso, este último en su etapa de exilio mexicano. Se trata de una poesía intimista, con hondas preocupaciones religiosas en su etapa de madurez. Destacan títulos como Cántico inútil o Poemas del ser y del estar.

Josefina de la Torre

Josefina de la Torre destaca por su poesía en una línea neopopular, con toques vanguardistas, donde la presencia de su tierra natal, Gran Canaria, es constante. Aúna sencillez con profundidad. Reúne su poesía completa en Poemas de mi vida (1989).

Realidad y Deseo en la Poesía

Realidad y deseo, al que remite el título elegido por Cernuda para toda su obra, es el sustrato de su mundo poético desde sus primeras poesías. Es una confrontación que progresivamente ofrece diferentes matices y sentidos, y se llena de hondas reflexiones existenciales. Por un lado, la oposición realidad-deseo es el enfrentamiento entre la sociedad y el poeta, quien, frente a los valores y creencias establecidos, levanta la fuerza del deseo, de la pasión amorosa homosexual, y con una abierta exaltación del erotismo, con lo que la lucha se hace más radical. Aunque la homosexualidad está en la raíz del desarraigo y de la enajenación del poeta, la imposibilidad de conciliar realidad y deseo revela también otro dramático conflicto interior: el deseo, moviéndose entre seres y mundos ideales, está condenado a la insatisfacción, pues la realidad es efímera, cambiante, precaria e imperfecta; en consecuencia, la posesión amorosa que se anhela, permanente y absoluta -de cuerpos y conciencias-, conduce a la frustración.

El Exilio y la Soledad

Hay dos exilios: el suyo propio con respecto a todo lo que lo rodea y el provocado por la guerra civil, que se superpondrá al primero. Su existencia es la de un conflicto permanente entre sus deseos y la realidad, entre el placer y el dolor, entre el amor —historias no duraderas, y que terminan mal— y el deseo de amar. Entre la amistad y el afecto y la decepción, el recelo y la susceptibilidad. Entre las ideas de justicia social y el desencanto de la política. Entre su elitismo y un mundo de vulgaridad que nace de la ignorancia, de la necesidad y de la miseria. Entre el recuerdo, la nostalgia y el amor a España y el rencor hacia sus paisanos. Y, sobre todo, una gran soledad. De todo ello fluye su creación, para suerte nuestra.

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