El Sistema Cartesiano y la Metafísica de René Descartes
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El Sistema Cartesiano y la Estructura de la Sustancia
El sistema cartesiano se fundamenta en una estructura compuesta por tres sustancias principales: el yo (sustancia pensante o res cogitans), Dios (sustancia perfecta o res infinita) y el mundo (sustancia extensa o res extensa).
La Duda Metódica como Camino hacia la Verdad
Para alcanzar la verdad filosófica, Descartes aplica la duda metódica, empleándola como una forma de averiguación filosófica. Este método consiste en declarar como falso aquello que presente la mínima sospecha de duda, con el objetivo final de lograr una verdad pura e indubitable.
La Extensión de la Duda y la Hipótesis del Genio Maligno
La duda se extiende a diversos ámbitos:
- Lo conocido a través de los sentidos.
- Los razonamientos y la ciencia.
- La distinción entre el sueño y la vigilia (ya que, si las imágenes no son reales, nuestra existencia quizás tampoco lo sea).
Bajo esta premisa, surge la hipótesis del genio maligno: un ser sumamente poderoso que crea al hombre y le engaña en todo, incluso en lo más evidente, provocando que la mente tienda a equivocarse por su propia naturaleza.
El Cogito: La Primera Verdad Indubitable
La primera verdad fundamental es el cogito. La máxima «pienso, luego existo» surge porque, al dudar, el sujeto se da cuenta de que necesariamente existe para poder ejercer dicha duda. Esta es una verdad segura, aunque todo lo demás pudiera ser mentira.
La Res Cogitans y el Dualismo
La segunda verdad es la res cogitans, que afirma: «yo soy una cosa que piensa». Una vez que el sujeto sabe que existe gracias al cogito, se pregunta qué es. Descartes retoma aquí el dualismo platónico: el ser humano es su alma, una cosa que piensa (res cogitans), la cual es distinta y separada del cuerpo. Si el sujeto existe mientras piensa, el «yo» es una sustancia independiente cuya esencia es el pensamiento.
El Criterio de Verdad: Claridad y Distinción
Seguidamente, Descartes establece su criterio de verdad: solo se puede estar seguro de un conocimiento cuando este se perciba de manera pura y sin dudas. Sin embargo, esto presenta dificultades, ya que es un criterio formal que indica cómo reconocer una verdad, pero no ofrece una verdad que valide el modo de percibir el resto de la realidad.
El criterio de verdad reside en la claridad y distinción del cogito. No obstante, este criterio solo asegura que lo percibido es seguro subjetivamente. Para garantizar que dicha percepción se corresponda con la realidad exterior, es necesario demostrar que el «yo» ha sido creado por un Dios bondadoso.
Clasificación de las Ideas
Descartes clasifica las ideas según diversos parámetros:
- Adecuación a la realidad: Verdaderas y falsas.
- Criterio de verdad: Claras y confusas.
- Origen:
- Adventicias: Provienen del exterior.
- Facticias: Creadas por la imaginación.
- Innatas: Puestas en la mente por Dios.
Demostraciones de la Existencia de Dios
Las pruebas de la existencia de Dios deben partir necesariamente del cogito y no de deducciones externas. Se presentan tres argumentos principales:
- Idea innata de infinito: La causa de la idea de infinito debe ser tan perfecta como la idea misma; por lo tanto, Dios es la causa de dicha idea en el sujeto.
- Sujeto pensante: La causa de la existencia de un sujeto que posee la idea de perfección debe conocer tanta perfección como la que el sujeto concibe; por tanto, Dios es la causa del ser del sujeto.
- Esencia de Dios (Argumento Ontológico): Se aplica un argumento a priori donde la existencia es una perfección necesaria de la esencia de Dios como ser perfecto.
Conclusión: La Superación del Genio Maligno
En conclusión, la demostración de la existencia de un Dios infinitamente bueno permite cancelar la hipótesis del genio maligno. Esto asegura que las ideas que percibimos de forma clara y pura se corresponden efectivamente con la realidad externa.