Sobreexplotación de Acuíferos y Contaminación de Aguas en la Región de Murcia: Impacto y Problemática
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4) Contaminación del agua en la Región de Murcia: Sobreexplotación de acuíferos
En el sureste español, en la región en la que existe el mayor grado de explotación masiva de aguas subterráneas de Europa, esto acarrea un grave problema de sobreexplotación de acuíferos y desertización, así como una serie de efectos negativos directos o indirectos.
Directos
- Descenso de los niveles piezométricos.
- Subsidencia del terreno.
- Abandono de pozos.
- Deterioro de la calidad del agua en acuíferos costeros (intrusión marina).
- Afección o secado de zonas húmedas (lagunas).
- Disminución de las reservas hídricas subterráneas.
- Problemas legales por afección a terceros.
- Problemas sociales y políticos.
Indirectos
- Problemas en redes de abastecimiento y saneamiento.
- Roturas de vías de comunicación.
- Salinización de suelos.
- Avance de la desertización.
- Colapsos en áreas kársticas (yeso, caliza).
- Modificación de la flora y la fauna.
- Desaparición o deterioro del patrimonio paisajístico, hidrológico e hidrogeológico.
Los pozos de la Región de Murcia vienen sufriendo los efectos de la explotación intensiva desde la década de los 70. La sobreexplotación de los acuíferos en la cuenca del Segura se puede estimar que está por encima de 400 Hm³.
Mayores sobreexplotaciones
Valle del Guadalentín, NE de la provincia (Fortuna, Abanilla, Jumilla, Yecla), Mazarrón.
Otros acuíferos sobreexplotados están en Águilas, Aledo y Sierra Espuña.
Contaminación de aguas superficiales
Metales pesados
Determinados compuestos químicos presentan un elevado grado de toxicidad, de gran importancia por las implicaciones que su presencia en el vertido ocasiona, produciendo graves efectos inmediatos, latentes y crónicos. Dentro de este grupo están los metales pesados, que son tóxicos debido al proceso de bioacumulación que presentan.
Según la normativa vigente, los límites de vertido deben ser establecidos por los Organismos de Cuenca. Además, el Real Decreto de Dominio Público Hidráulico (RDDPH) establece unos máximos para determinadas sustancias que en ningún caso deben ser superados.
La Confederación Hidrográfica del Segura, en cumplimiento de sus competencias, estableció los límites máximos para los vertidos a cauces públicos en toda la cuenca del Segura según grupos de calidad. Estos límites son más restrictivos que los establecidos por el RDDPH, a excepción de los nitratos.
Conclusión de estudios realizados
Los contenidos en cromo y plomo de los sedimentos que pueden ser arrastrados a zonas cultivables de las riberas del Segura son elevados y potencialmente peligrosos por los arrastres en el río y acequias, que pueden llevarlos hasta zonas de huerta y transferirse a cultivos por el riego o por las aguas de lluvia.
La utilización de esta agua para riego produce erosión y agotamiento de los suelos, lo que ocasiona una disminución de la superficie agrícola. En procesos industriales se utilizan sales de cromo que pueden pasar al agua a través de desechos industriales, como ocurre en la zona de Lorca.
Zonas puntuales de vertidos en la RM
Existe contaminación por superación de la capacidad de las actuales depuradoras debido al incremento de la población. Este problema se da en todas las áreas donde se plantean desarrollos urbanísticos y en grandes ciudades.
Otro lugar con unos índices de calidad de agua menores a 25 (muy deficientes) se ve agravado por la falta de caudales ecológicos mínimos y la acumulación de contaminantes en los sedimentos de la zona baja del río Guadalentín.
Hay zonas puntuales de vertidos tóxicos y peligrosos, como la Rambla de San Roque, que desemboca en el azud de Ojós, por empresas ubicadas en el polígono industrial de Blanca. El agua del azud se utiliza para el abastecimiento urbano de Alicante y de algunas zonas de la ciudad de Murcia. Dicha agua se potabiliza, pero no al 100%.
Eutrofización del Mar Menor
En la desembocadura de la Rambla del Albujón se vierten, junto con La Ribera, la mayor parte de cerca de 2700 toneladas de nitrógeno que cada año recibe este mar, lo que supone un aumento de los recursos tróficos disponibles en la laguna.
Estudios realizados confirman que el incremento previsto en el desarrollo urbano y agrícola duplicaría los vertidos de nitrógeno al Mar Menor en esta década, lo que conllevaría un proceso de eutrofización.
Parece haber una relación directa entre los vertidos derivados del incremento de los regadíos a partir del trasvase Tajo-Segura y el crecimiento de las medusas. Esto tiene una vertiente positiva: la disminución de los compuestos nitrogenados de dichas aguas.
Los Planes de Saneamiento del Mar Menor y de Reutilización Parcial de los Drenajes Agrícolas, desarrollados por la Comunidad Autónoma, están en vía de solucionar el problema.