La Sociedad Española en los Años 60: Transformaciones Clave bajo el Franquismo
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Las Transformaciones Sociales en la España Franquista (Años 60)
Muchas son las diferencias con el primer franquismo. La más evidente es el espectacular desarrollo económico que vive el país, aunque con retraso con respecto a Europa. Este desarrollo económico y el contacto con el exterior, ya bien sea a través de la emigración a Europa, o debido al boom del turismo, generan cambios sociales importantes y, sobre todo, un cambio de mentalidad. Aunque el régimen no evoluciona casi en lo político, los españoles de los años sesenta tienen más preocupaciones políticas y deseos de consumo, piden a gritos una apertura que no se daría hasta la muerte del dictador.
1. Movimientos Migratorios y Éxodo Rural
El desarrollo económico trae profundos cambios. El primero y más importante es que la agricultura pierde el protagonismo económico que había tenido desde siempre, es sustituida por la industria y el sector servicios. Esto genera que un gran número de españoles abandone el campo y se vaya a vivir a las ciudades; esto se conoce como éxodo rural. Madrid, el País Vasco y Cataluña son las principales zonas de recepción de estos trabajadores rurales, creciendo de manera espectacular el volumen de estas ciudades sin existir, la mayoría de las veces, la planificación adecuada. Los recién llegados pasan a poblar barrios de la periferia sin las más mínimas condiciones de vida. Las zonas de salida de estos desplazados son, mayoritariamente, las zonas del interior: Extremadura, Andalucía, las dos Castillas…
Los ajustes económicos del Plan de Estabilización generan el inicio de un flujo ininterrumpido de emigrantes españoles que de forma continua saldrán hacia la Europa desarrollada. Estos emigrantes saldrán con carácter temporal, pero en muchos casos fijarán su residencia definitiva en países como Alemania, Francia, Holanda o Suiza. Desde el punto de vista económico, su papel será decisivo, pues generan importantes capitales que son la base para la puesta en marcha de un gran número de negocios.
2. Crecimiento Demográfico y el "Baby Boom"
En los años sesenta la población experimenta un espectacular crecimiento que se ha dado en llamar el baby boom. Con una alta natalidad y una mortalidad en franco retroceso, el crecimiento vegetativo español era alto. Esto generó problemas de ajustes entre una población en crecimiento y las infraestructuras sanitarias y educativas del país, que eran claramente insuficientes. Ante este reto, el régimen tuvo que construir a marchas forzadas hospitales, escuelas e institutos. La mayoría de los nuevos centros educativos serán públicos; la enseñanza privada –casi toda de carácter religioso– no podía absorber este incremento. Para sacar fondos para este fin, se modificó el sistema de ayudas sociales en 1963, reuniendo en la Seguridad Social una serie de prestaciones anteriormente dispersas. Esta reforma social copiaba, con retraso, el modelo europeo de posguerra del denominado Estado del Bienestar. De todas formas, hemos de señalar que el gasto público fue escaso y caótico. Un problema crónico en España será el déficit de viviendas al que la administración no dará el tratamiento debido.
3. Modernización Social y Cambio de Mentalidades
En esencia, la población española sufrió una profunda transformación que le llevó a conocer cotas de bienestar y de consumo inimaginables en las etapas anteriores. El consumismo presidió la vida de los españoles frente a la simple supervivencia de la época anterior. El ejemplo típico fue la adquisición de un automóvil, teniendo en el famoso Seat 600 el caso más conocido. El consumismo conlleva un cambio de mentalidad y en parte sustituye a los valores tradicionales del primer franquismo. A esto se une una nueva generación que o no vivió la guerra o eran muy pequeños entonces y que pedían o demandaban cambios y mayores cotas de libertad. La modernización vino también de la apertura al exterior a través del turismo que en los años sesenta vivió un auténtico boom. El contacto con estos ciudadanos de la Europa comunitaria impregnó la vida de los españoles que veían en estos países el modelo a seguir, y no solo en cuanto a las modas. La cerrazón del régimen y las limitadas libertades contrastaban profundamente con el modelo europeo.
La inauguración de TVE en 1956 fue otro símbolo del consumo y de la modernización. El poseer el famoso aparato se convertía en la aspiración máxima de todo trabajador y a la vez, aunque controlado por el régimen, era una ventana abierta al mundo.
Por último, otro síntoma de que la sociedad estaba cambiando fue el aumento importante de la población activa femenina; la incorporación de la mujer al mercado laboral rompía con una de las características más destacadas del primer franquismo.
4. El Auge de las Clases Medias
Desde el punto de vista social, el hecho más destacado, y común con todas las sociedades desarrolladas, es el incremento cuantitativo de las clases medias. Junto a los nuevos ejecutivos comerciales e industriales surgen con gran fuerza las nuevas clases medias: los empleados de banca, los técnicos, secretarios, maestros y profesores, etc. Entre los hijos de estos grupos surgirán las nuevas actitudes ante los temas tabú de la sociedad de posguerra: el sexo, la desvinculación del núcleo familiar, la insatisfacción y la crítica a la sociedad de consumo. Los jóvenes universitarios serán la punta de lanza de la protesta popular contra el régimen, en paralelo a la oposición obrera.