La Superación de la Duda Escéptica en las Meditaciones Metafísicas de Descartes

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La superación de la duda escéptica: Las Meditaciones Metafísicas

Descartes propone la aplicación de una duda metódica, radical y escéptica, aunque de carácter provisional. El objetivo fundamental es encontrar una verdad indudable.

Punto de partida: El diagnóstico

Descartes comienza realizando un diagnóstico del saber de su época. Considera que la mente humana está enferma y necesita liberarse, pues se ha tomado un camino equivocado. Por ello, decide someter a una crítica destructiva todas las certezas de nuestro conocimiento.

¿Cómo se aplica la duda?

Si se realizara una crítica uno a uno, sería una tarea imposible. Por tanto, la fórmula consiste en aplicar la duda escéptica atacando directamente los fundamentos de nuestro conocimiento: los sentidos y la razón.

1. Primer argumento: Sentidos y razón

  • Sentidos: No podemos fiarnos de ellos porque a menudo nos engañan (ejemplos: el remo en el agua, la distancia, el geocentrismo).
  • Razón: Tampoco es infalible, ya que nunca podemos estar al 100% seguros de su veracidad.

Objeción: Se argumenta que la razón es más fiable que los sentidos, pero Descartes insiste en la duda.

2. Segundo argumento: Sueño y vigilia

Todas nuestras experiencias son representaciones o imágenes que, a pesar de ser falsas, pueden aparecer en nuestros sueños como si fueran verdaderas. Ninguna experiencia escapa a esta duda.

Objeción: Las nociones matemáticas resisten la duda metódica (por ejemplo, 3 + 2 = 5 siempre será cierto, independientemente de si estamos despiertos o soñando).

3. Tercer argumento: El genio maligno

Descartes introduce la duda hiperbólica: imagina que existe un genio maligno que nos engaña constantemente. Esto hace que la duda sea universal y absoluta. Aquí, Descartes llega al mismo punto que los escépticos, pero su intención es ir más allá.

La superación: El Cogito

Descartes sostiene que, a pesar de que todo sea falso, la duda se autosupera. Cuando dudo, pienso; y si pienso, significa que hay algo que piensa y, por tanto, existe.

Máxima: Cogito ergo sum (Pienso, luego existo).

Es una verdad evidente, clara, distinta e inmediata que captamos por intuición. Para Descartes, el hombre es una sustancia formada por:

  • Res cogitans: El alma o el "yo" que piensa.
  • Res extensa: El cuerpo o la materia.

Funciones del Cogito

  1. Justificación: Establece la existencia de un "yo" pensante, independiente del cuerpo.
  2. Criterio de verdad: Aceptaremos como verdadero solo aquello que sea evidente, claro, distinto e inmediato a nuestra intuición.