Teatro español de los años 60 y 70: denuncia realista y teatro experimental
Resumen
El texto analiza el teatro español de los años sesenta, marcado por el realismo de protesta y la denuncia social, y el de los setenta, con el teatro experimental y underground. Repasa autores como Lauro Olmo, Carlos Muñiz, Martín Recuerda, Antonio Gala, Francisco Nieva y Fernando Arrabal, y sus obras principales. El estudiante conocerá las características de cada corriente y sus técnicas.
Puntos clave
- En los años sesenta surge un teatro realista de protesta y denuncia que pone en escena la sociedad de su tiempo y las injusticias, con personajes psicológicamente complejos y un lenguaje coloquial.
- Lauro Olmo (La camisa) trata la emigración; Carlos Muñiz (El tintero) la deshumanización burocrática; José Martín Recuerda (Las salvajes de Puente San Gil) el puritanismo y la brutalidad de un pueblo andaluz.
- Paralelamente, el teatro comercial sigue triunfando con las comedias de Mihura y las comedias de evasión de Alonso Millán y Alfonso Paso.
- Antonio Gala cultiva el realismo poético y el drama simbólico-moral; en Los verdes campos del Edén aparecen dos de sus temas mayores: la frustración y la soledad.
- En los años setenta se desarrolla un teatro experimental o underground que usa la farsa, lo grotesco, lo onírico y recursos extraverbales inspirados en el circo, el cabaret y la revista.
- Francisco Nieva habla de «teatro furioso»; Fernando Arrabal, exiliado en Francia desde 1955, crea un teatro total que busca la provocación, y su obra más destacada es Pic-nic.
IV. EL TEATRO DE DENUNCIA. LA DÉCADA DE LOS 60
En la década de los sesenta se llega a un teatro realista de protesta y de denuncia. La evolución de Buero Vallejo y Sastre así lo confirma, al igual que una nueva promoción de dramaturgos que compartían una serie de rasgos: poner en escena la sociedad de su tiempo, posibilitar el juicio crítico, denunciar las injusticias… Los personajes están trazados con coherencia y complejidad psicológicas; la trama parte de situaciones cotidianas y el lenguaje recoge expresiones coloquiales y es tan violento y directo como permite la censura. Este teatro recoge influencias de Valle y Lorca.
En esta línea se encuentran autores como Lauro Olmo (La camisa, que plantea el tema de la emigración), Carlos Muñiz (El tintero, que plantea el tema de la deshumanización burocrática y la esclavitud del trabajador) o José Martín Recuerda (Las salvajes de Puente San Gil, en la que fustiga tanto el puritanismo como la brutalidad de un pueblo andaluz que se ceba contra las actrices de una compañía de revistas). El teatro realista intentó renovar la escena española y manifestar su oposición a la dictadura.
Paralelamente a esta corriente, sigue triunfando el teatro comercial con las comedias de Mihura y también las comedias de evasión como El cianuro, ¿solo o con leche?, de Juan José Alonso Millán o Usted puede ser un asesino, de Alfonso Paso. Y entre los nuevos sobresale Antonio Gala, que cultiva el realismo poético, la farsa histórica, el drama simbólico-moral, con obras como Los verdes campos del Edén: tema de la marginación. En esta obra aparecen ya dos de los temas mayores de Gala: el de la frustración y el de la soledad. Sus últimas obras: Anillos para una dama, ¿Por qué corres, Ulises?, Petra Regalada, El hotelito…
V. EL TEATRO EXPERIMENTAL. LOS AÑOS 70
Aparte del teatro comercial, se desarrolla un teatro “underground” o “soterrado” que comparte con el teatro realista de denuncia el rechazo de la situación española, pero utiliza técnicas más atrevidas. Se acude a la farsa, a lo grotesco, a deformaciones esperpénticas extremas, a lo alucinante, a lo onírico, a la pesadilla, todo ello subrayado por la escenografía.El mismo lenguaje prefiere el tono poético o ceremonial. Recursos extraverbales: sonoros, visuales, corporales, etc., inspirándose de la comedia musical, la revista, el circo, el cabaret...
A este teatro experimental se adscriben escritores como Francisco Nieva (con obras como Pelo de tormenta perteneciente a lo que él llama “teatro furioso”, caracterizado por la libertad imaginativa, lindante con lo surrealista, y su intensidad expresiva, lo que lleva a una gran importancia de la escenografía), José Ruibal(La máquina de pedir, sobre la deshumanización), Manuel Martínez Mediero (El último gallinero, una parábola política a partir de una historia de animales) o José María Bellido (Fútbol, parábola dramática de la España dividida por la guerra civil en dos bandos irreconciliables).
Pero en este teatro vanguardista destaca la figura de Fernando Arrabal. Exiliado en Francia desde 1955, sus obras se encuadran en lo que él llamó , el cual recoge ingredientes del teatro del absurdo y de las vanguardias históricas, y constituye una aportación fundamental del teatro español. El propósito es crear un teatro total que exalta la libertad creadora y persigue la provocación y el escándalo. Su obra más destacada es la antibelicista Pic-nic.
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¿Qué es el teatro de denuncia de los años 60?
Es un teatro realista que pone en escena la sociedad de su tiempo, denuncia injusticias y busca el juicio crítico del espectador. Sus personajes son psicológicamente complejos y el lenguaje, coloquial y tan directo como permitía la censura.
¿Qué es el teatro experimental de los años 70?
Es un teatro underground o soterrado que rechaza la situación española con técnicas más atrevidas, como la farsa, lo grotesco, lo onírico y los recursos sonoros, visuales y corporales. Se inspira en el circo, el cabaret y la revista.
¿Cuál es la obra más destacada de Fernando Arrabal?
Según el texto, su obra más destacada es Pic-nic, una obra antibelicista. Arrabal, exiliado en Francia desde 1955, buscaba crear un teatro total que exaltara la libertad creadora.
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