El Teatro de Lorca y la Evolución de la Generación del 27
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Federico García Lorca: Contexto Histórico y Cultural
Federico García Lorca nació en Granada en 1898. Dentro de su marco histórico-cultural, la situación política y social que le tocó vivir a Lorca es un periodo de preguerra y un total descontento de las distintas clases sociales. Estaban en un periodo cultural importante con la convivencia de movimientos artísticos vanguardistas con los novecentistas y la Generación del 27, a la que perteneció Lorca.
La Generación del 27
La Generación del 27 la forma un grupo de poetas. Todos mantuvieron una relación de amistad y formaron un grupo cuya nómina fue establecida por ellos mismos en algunos ensayos. Los escritores tenían en común una tendencia al equilibrio que se manifestaba en la síntesis entre una serie de polos en apariencia opuestos:
- Entre lo intelectual y lo sentimental.
- La pureza estética y la autenticidad humana.
- Lo minoritario y la inmensa compañía.
- El hermetismo y la claridad.
- Lo culto y lo popular.
- Lo universal y lo español.
Lo que mejor los caracteriza a todos es el equilibrio entre lo tradicional y lo vanguardista.
Producción Teatral: Tres Momentos Clave
En cuanto a su producción teatral, se distinguen tres momentos fundamentales:
1. Los comienzos
En 1920 estrena El maleficio de la mariposa, que fue un fracaso. Su primer éxito fue Mariana Pineda (1925), seguido de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1928). Ya a finales de los años 20, Lorca había iniciado un giro en su producción literaria.
2. La experiencia vanguardista
En la época tras la publicación del Romancero gitano y la estancia en Nueva York, se produce su crisis por su homosexualidad. De este periodo surgen El público (1930) y Así que pasen cinco años (1931).
3. Etapa de plenitud
Esta es la etapa en la que se inscribe la obra de madurez. Lorca dará un giro hacia un teatro que quiere armonizar el rigor estético y los valores populares, labor vinculada a La Barraca. Es entonces cuando encuentra la plenitud de su arte dramático.
La casa de Bernarda Alba, escrita en la primavera de 1936, es la auténtica culminación del teatro lorquiano. La obra se subtitula "Drama de mujeres en los pueblos de España". Lorca consideraba que la tragedia debe presentar elementos míticos que no aparecen en La casa de Bernarda Alba; el realismo andaluz del lenguaje, junto a elementos cómicos, son rasgos propios también del drama. También tiene facetas de drama rural. La génesis de la obra tuvo su punto de partida en figuras reales.