Tendencias Poéticas en la Literatura Española de Posguerra: Del Postismo a la Generación del 50
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Tendencias Poéticas en la Literatura Española de Posguerra
Aparte de estas dos posturas, debemos señalar en esta etapa otras tendencias minoritarias:
- Postismo: continuación del Surrealismo (Carlos Edmundo de Ory).
- Grupo Cántico: nacido en Córdoba, de estilo sensual y barroco (Ricardo Molina, Pablo García Baena y Juan Bernier).
Poesía Social (1950-1964)
La poesía existencialista desemboca en la poesía social: los poetas salen de su angustia interior, contemplan y denuncian lo que ocurre en la calle (marginación, paro, falta de libertad) y exigen la justicia y la paz. Consideran la literatura como una herramienta para luchar por las mejoras sociales. Su estilo es sencillo y coloquial, porque buscan compartir la poesía con el pueblo, y en el caso de G. Celaya llega incluso a un prosaísmo extremo. Los autores más representativos son:
- Gabriel Celaya: cultiva una poesía de tipo combativo, de carácter narrativo y de estilo sencillo y léxico coloquial (Cantos iberos, Episodios Nacionales).
- José Hierro: después de haber escrito una poesía vanguardista en la Guerra Civil y una poesía de tipo existencial, en Quinta del 42 encuentra ya causas sociales a los problemas humanos.
- Blas de Otero: es el gran poeta de la posguerra, cuya obra resume la evolución de la poesía de la posguerra. De tendencia existencial, escribe Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia –refundidos y ampliados en Ancia–, una poesía desgarrada, áspera, en la que un Dios lejano calla ante los desconsolados gritos de súplica del poeta y se pregunta por el sentido de la vida y las consecuencias de la posguerra. Este existencialismo adquiere tintes sociales en sus siguientes libros: Pido la paz y la palabra, En castellano, Que trata de España, donde denuncia con expresión sencilla la falta de libertad del franquismo.
Poesía de la Generación del 50 (Poesía de la Experiencia)
La Generación del 50 o Generación del medio siglo está compuesta por una serie de autores, un poco más jóvenes que los de la poesía social, que empiezan a publicar en los años 50: Ángel González, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Francisco Brines, Carlos Sahagún y Antonio Gamoneda. Se compone de poetas que, partiendo de la poesía social, proponen y logran hacer una poesía más personal e intimista, iniciando la que se ha dado en llamar poesía de la experiencia. Tienen una profunda preocupación existencial o social, pero huyen de lo patético, de lo exagerado; su desacuerdo con el mundo que les circunda se manifiesta sobre todo a través de un cierto escepticismo. En la forma, mantienen el tono coloquial de los poetas sociales, pero depuran y cuidan mucho más el lenguaje y la expresión. Veamos los autores más representativos:
- Ángel González: alterna los contenidos sociales con los más íntimos, a veces con estilo coloquial y otras conceptista: Áspero mundo, Grado elemental…
- José Ángel Valente: principal defensor de la “poesía como conocimiento”: su poesía quiere buscar la palabra precisa que desvele la realidad y ayude al descubrimiento del ser. Su poesía es, por eso, sobria y densa a la vez, y en ella importa tanto lo que se dice como lo que no se dice (“poesía del silencio”). Un ejemplo de ello es Treinta y siete fragmentos, donde el fragmento implica la idea de que algo falta. Recogerá sus mejores poemas en la antología Punto cero.
- Jaime Gil de Biedma: ejerce gran influencia en la generación actual. Principal representante de la “poesía como experiencia”: en sus versos aparece su experiencia con un tono confesional y narrativo, en la cual muestra una agria visión de la burguesía: Compañeros de viaje, Moralidades…
- Antonio Gamoneda: actitud crítica de la poesía social, expresión de experiencias personales: Descripción de la mentira, Lápidas.
- Claudio Rodríguez: poeta capital de nuestros días, premio Nacional de Literatura: Don de la ebriedad (publicado con 19 años) es un impresionante y hermoso libro. Mezcla el surrealismo con el clasicismo formal y la transparencia del paisaje para profundizar en el humanismo solidario. Otros libros: Conjuros, Casi una leyenda…