Teoría del Alma en Platón y la Crítica de Hume a las Sustancias Metafísicas
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La Estructura del Alma según Platón
Dentro de la psicología platónica, se distinguen tres dimensiones fundamentales del alma:
- Alma concupiscible: aquella relacionada con los apetitos y deseos inmediatos.
- Alma racional: aquella conectada con la razón y los deseos racionales.
- Alma irascible: aquella relacionada con la preocupación por la estima, la ira y el reconocimiento.
El Conflicto Psicológico y la Naturaleza del Deseo
En su deducción, Platón arranca con una experiencia empírica basada en el conflicto psicológico interno de desear algo y, simultáneamente, no desearlo. Por lo tanto, establece que existen dos tipos de deseos: los fisiológicos (como beber o comer), que buscan una satisfacción inmediata, y los racionales, que buscan el bien a largo plazo. Adicionalmente, existe el deseo de honor, impulsado por nuestra necesidad de ser admirados.
Armonía Psíquica y la Búsqueda de la Eudaimonía
Es imperativo educar la parte emotiva para alcanzar un funcionamiento óptimo: los deseos racionales deben mandar, los apetitos deben obedecer y las emociones deben cooperar. Mediante la armonía de estos tres elementos, obtendremos una estructura psíquica equilibrada. Por ello, el ser humano se orienta hacia la búsqueda de la eudaimonía (felicidad), además de la adquisición de conocimiento y la persecución de la Idea del Bien.
La Crítica de Hume a las Sustancias Cartesianas
David Hume, tras su célebre crítica al principio de causalidad, también cuestionará la afirmación de las tres sustancias cartesianas (entendiendo por sustancia aquello que existe por sí mismo de forma independiente). El autor asegurará que no tenemos ninguna certeza de que estas existan, defendiendo así un escepticismo radical. Sin embargo, Hume nunca pone en duda la existencia del mundo sensible, sino que insiste en recordarnos que esta no es una verdad absoluta que podamos fundamentar de un modo racional.
La Negación de la Sustancia Divina
Igualmente, señalará que tampoco podemos afirmar la existencia de Dios, pues es imposible tener una experiencia directa de Él (es decir, recurrir a la impresión correspondiente). Además, sostiene que todas las demostraciones de su existencia presentadas por los filósofos previos se basaron en la aplicación del principio de causalidad, el cual el propio Hume ha demostrado como lógicamente falso.
Inmortalidad y Reminiscencia en el Pensamiento Platónico
Platón vincula el alma con lo eterno; en este contexto, se subraya la necesidad de extraer los conocimientos que se encuentran en estado latente, es decir, recordar esas ideas (teoría de la anamnesis).
Simplicidad e Inmortalidad del Alma
En su argumentación, se establece que existen dos clases de realidades: en primer lugar, las Ideas y, en segundo lugar, las cosas concretas. Dado que todo lo material es compuesto y todo lo compuesto está sujeto a la muerte y la disolución, se infiere que las ideas simples son inmortales. Platón sitúa al alma en la categoría de lo simple, ya que de este modo se asemeja más a lo inmaterial; una realidad que solo podemos percibir en el caso de que la otra persona decida manifestar sus sentimientos.