Teoría del Capital Humano y Dinámicas del Mercado Laboral Actual
Clasificado en Francés
Escrito el en
español con un tamaño de 4,7 KB
Teoría del Capital Humano: ¿Títulos académicos o productividad real?
Desde la teoría del capital humano, cabe cuestionarse si una persona con un título académico más elevado (Doctorado, Máster, Grado/Licenciatura) ha de cobrar, necesariamente, más que una persona con un título académico inferior (Técnico Especialista de Ciclo Superior, Diplomado).
El capital humano ha sido definido como: “el conocimiento, las competencias y otros atributos que poseen los individuos y que resultan relevantes a la actividad económica”. Según esta definición, se considera capital humano la acumulación de inversiones anteriores en educación, formación en el trabajo, salud y otros factores que permiten aumentar la productividad. Por lo tanto, deben tenerse en cuenta todos los atributos humanos, no solo a nivel de educación, sino también el grado en el cual una persona es capaz de poner en acción productiva un amplio rango de habilidades y capacidades, entendiendo por capacidad la potencia para el desarrollo de los procesos mentales superiores (memoria, pensamiento y lenguaje).
El capital humano constituye un conjunto intangible de habilidades y capacidades que contribuyen a elevar y conservar la productividad, la innovación y la empleabilidad de una persona o una comunidad. Se entiende por empleabilidad la posibilidad de las personas para encontrar un empleo que retribuya sus capacidades laborales, por medio de diferentes influencias y fuentes, tales como:
- Actividades de aprendizaje organizado mediante la educación formal e informal.
- Entrenamiento desarrollado en los diferentes puestos de trabajo de las organizaciones.
- El contexto de uso de dichas competencias.
Debido a lo que constituye la teoría del capital humano, una persona no cobrará más que otra por sus estudios o títulos académicos, sino por su capacidad intelectual y la productividad que aporte en su trabajo.
El desempleo desde la perspectiva neoclásica
El desempleo es entendido como un exceso de oferta de mano de obra que, como en cualquier otro mercado, tiende a equilibrarse mediante un proceso de ajuste automático de su precio.
Los únicos tipos de desocupación contemplados por la teoría neoclásica son el voluntario y el friccional. Keynes inició su crítica a esta teoría a partir de explicar lo que esta no concebía: la existencia de desempleo involuntario, es decir, una situación concreta donde, al salario real vigente, existen individuos dispuestos a trabajar que, sin embargo, no consiguen empleo.
Dinámicas del mercado laboral neoclásico
- Competencia perfecta: La teoría supone que la oferta y la demanda de trabajo interactúan en un mercado de competencia perfecta, determinando los niveles de empleo según los salarios reales prevalecientes.
- Demanda de trabajo: Es una función negativa del salario real.
- Oferta de trabajo: Depende de las decisiones de los trabajadores respecto al tiempo que desean dedicar a la actividad laboral, siendo el salario real el incentivo principal.
- Flexibilidad: La teoría supone que los salarios y los precios son flexibles, buscando un equilibrio convencional. Se basa en el supuesto de que, a menores salarios, las empresas demandan más empleo al aumentar su margen de beneficio.
El trabajador ideal: Evolución según Richard Sennett
Siguiendo lo expuesto por Sennett, existen diferencias notables en la manera de trabajar en las empresas entre lo que sucedía hace medio siglo y lo que en la actualidad es visto como el trabajador ideal. En las condiciones del nuevo capitalismo, las personas deben hacer frente a tres desafíos:
- Manejarse en relaciones a corto plazo, mientras se pasa de una tarea a otra, de un empleo a otro y de un lugar a otro.
- Desarrollar nuevas habilidades en un entorno siempre cambiante.
- Ser capaces de renunciar al pasado: “el servicio prestado en el pasado no garantiza un lugar en la institución”.
En definitiva, las nuevas sociedades buscan como trabajador ideal a uno que esté orientado al corto plazo, a la capacidad potencial y con voluntad de abandonar la experiencia del pasado. Sin embargo, la realidad humana es distinta: las personas necesitan un relato de vida que dé sostén a su existencia, se enorgullecen de su habilidad para algo específico y valoran las experiencias previas. Por ello, el ideal cultural de las nuevas instituciones puede resultar perjudicial para el bienestar del trabajador.