Terámenes, Lisandro y la rendición de Atenas: el derribo de los Muros Largos
Negociaciones de paz entre Atenas y Esparta
[14] Los embajadores, al llegar a su patria y anunciar esto a la ciudad, el desánimo se apoderó de todos, pues creían que serían esclavizados y que muchos perecerían de hambre mientras se enviaban otros embajadores.
[15] Sobre el derribo de las murallas nadie quería presentar una moción, pues Arquéstrato, que había dicho en el consejo que era mejor hacer la paz con los lacedemonios en los términos que proponían, fue detenido. Los lacedemonios proponían derribar los Muros Largos en diez estadios de cada lado, y salió un decreto que no permitía presentar mociones sobre ellos.
Terámenes y su misión ante Lisandro
[16] Cuando así estaban las cosas, Terámenes dijo en la asamblea que, si querían enviarle ante Lisandro, volvería sabiendo bien si los lacedemonios persistían en la cuestión de los muros porque querían esclavizar la ciudad o por motivos de lealtad. Fue enviado y pasó más de tres meses con Lisandro, acechando el momento en que los atenienses iban a aprobar lo que se propusiera, por carecer de trigo por completo.
El regreso de Terámenes y la nueva embajada
[17] Después que regresó, al cuarto mes, notificó a la asamblea que Lisandro le había retenido hasta este momento y luego le mandó ir a Lacedemonia, pues él no tenía poderes sobre las cuestiones que le preguntaban, sino los éforos. Luego fue elegido embajador, con otros diez, con plenos poderes ante Lacedemonia.