El Tercer Reich: Ascenso, Ideología Nazi y el Impacto de Hitler en Alemania

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Contexto de Posguerra y Auge del Nacionalismo Alemán

La derrota en la Primera Guerra Mundial y las exigencias de los aliados favorecieron el resurgimiento de un discurso nacionalista que reivindicaba el orgullo del pueblo alemán y la formación de una «Gran Alemania». En diferentes regiones de Alemania, se organizaron grupos de activistas nacionalistas que consideraban culpables de la humillación alemana a los marxistas, a los judíos y a los políticos liberales. Del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) surgió Adolf Hitler. El 8 de noviembre de 1923, intentó tomar el poder por la fuerza durante el llamado Putsch de Múnich, pero fracasó al ser abandonado a último momento por los principales jefes militares.

Hitler fue detenido y su proyecto, momentáneamente desbaratado. Pero sus ideas sentaron las bases ideológicas del nacionalismo autoritario alemán. El nazismo consideraba que la democracia liberal no era capaz de resolver la crisis económica y la agitación social, y que solo una alianza formada por la alta burguesía industrial, la aristocracia rural, los jefes militares, los jueces y los grupos nacionalistas y conservadores podía imponer el orden social en un país sin tradición liberal.

Adolf Hitler: Orígenes e Inicios Políticos

Nació el 20 de abril de 1889. En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, se presentó voluntariamente al ejército alemán y peleó hasta 1918, cuando fue herido. Dolido por la derrota, acusó de traidores a los judíos y a los marxistas. Repugnó el Tratado de Versalles de 1919 por considerarlo muy humillante para Alemania.

Desde 1920, dedicó su vida al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Partido Nazi). En 1923, intentó un golpe de Estado, pero fracasó y fue encarcelado por nueve meses. En prisión escribió «Mi Lucha», donde expuso su ideología nacionalista, racista y anticomunista. Sus ideas se propagaron rápidamente entre los alemanes desempleados y los sectores más desfavorecidos de la población.

Bases Ideológicas y Factores Determinantes del Nazismo

El nazismo se caracterizó por ser un régimen ultranacionalista, totalitario, antidemocrático, anticomunista y extremadamente violento. Sus principios fundamentales y los factores que contribuyeron a su consolidación incluyen:

  • Oposición a la Ilustración y el Liberalismo: Un rechazo frontal al racionalismo, el liberalismo y los principios democráticos.
  • Supremacía de la «Raza Aria»: La creencia en que los llamados «arios puros» no solo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral.
  • Anticomunismo Ferviente: Un temor exacerbado a la expansión del comunismo y su influencia.
  • Antisemitismo Radical: Un odio profundo y sistemático contra los judíos, a quienes se acusaba de ser los causantes de todos los males internos de Alemania.
  • Impacto de la Crisis Económica de 1929: Las devastadoras consecuencias de la Gran Depresión fueron un catalizador crucial. Tras la depresión económica mundial de 1929, Alemania, al igual que las economías de otros países, sufrió altísimas tasas de desempleo, lo que agudizó el descontento social y la polarización política.

Política Económica del Tercer Reich

Al momento de la toma del poder, Hitler convirtió la política económica en un elemento crucial para la consolidación del poder nazi. Se desarrolló una política de gasto público masivo y obras de infraestructura, especialmente destinada a obras públicas, como la construcción de autopistas. A través del uso de una moneda de cambio interna, se financió el rearme y se levantaron numerosas fábricas.

Marcada por un fuerte intervencionismo estatal, una decidida política de obras públicas y el desarrollo prioritario del sector industrial militar, la economía alemana comenzó a recuperarse. Para 1940, el desempleo había desaparecido e incluso faltaban trabajadores para cubrir los puestos de trabajo disponibles.

La Segunda Guerra Mundial y el Fin de Hitler

El 1 de septiembre de 1939, Hitler invadió Polonia, lo que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Gran Bretaña y Francia, que eran aliadas de Polonia, declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre, aunque no actuaron de inmediato.

Durante la guerra, Hitler reconstruyó y modernizó sus fuerzas. En abril de 1940, ordenó a sus tropas marchar sobre Noruega y Dinamarca. En mayo, ordenó atacar Francia, conquistando rápidamente los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica. Francia se rindió en junio de 1940, lo que motivó a Benito Mussolini, líder de la Italia fascista y aliado de Hitler, a unirse a la guerra.

Hitler ordenó entonces el bombardeo de las islas británicas (Batalla de Inglaterra), pero no logró derrotarlas. En 1941, aún sin haber podido doblegar a Inglaterra, Hitler atacó a la Unión Soviética. En diciembre de ese mismo año, Alemania declaró la guerra a Estados Unidos (EE. UU.) tras el ataque japonés a Pearl Harbor.

En 1944, hubo un atentado contra Hitler que casi tuvo éxito. Este atentado le dejó secuelas físicas y mentales, y contribuyó a un mayor deterioro de su salud. Finalmente, ante la inminente derrota de Alemania y con las tropas soviéticas cercando Berlín, Adolf Hitler se suicidó en su búnker el 30 de abril de 1945.

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