Teseo en Atenas: El Triunfo sobre Procusto y las Intrigas de Medea
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El encuentro con Procusto: El bandido de la cama de hierro
No lejos de ahí vivía Procusto (también conocido como Procustes), un hermoso bandido que tenía el hábito de tomar a los transeúntes para deformarlos. Primero los seducía, los ataba a la cama y los amordazaba; en ella daba entonces comienzo a una atroz tortura. A los altos los metía en una cama pequeña y les cortaba los pies y las manos hasta que cabían. A los más pequeños los metía en una cama grande y los estiraba con cuerdas y a martillazos.
Teseo lo mató de la misma forma en que él mató a sus víctimas: lo sedujo con juegos, lo ató y amordazó en la cama más pequeña, dada su altura. Luego lo torturó con el martillo y le cortó los pies y, finalmente, la cabeza. También mató a una cerda llamada Faya (o Fea), que era una fiera hija de Tifón y Equidna.
La llegada a Atenas y la intriga de Medea
Teseo continuó su viaje y llegó a Atenas, pero se encontró con un inconveniente: su padre, el rey Egeo, se había casado con Medea, la que había sido esposa de Jasón. De esta unión había nacido un hijo al que llamaron Medo.
El plan de la hechicera en Atenas
Ante esta situación inesperada, Teseo decidió esperar un poco antes de darse a conocer. Pero Medea, que era una hechicera, lo reconoció y vio en él un peligro para que su hijo accediera al trono de Atenas. Así que trazó un plan. El joven había acudido al palacio de incógnito precisamente para evitar los ardides de su madrastra, lo que aprovechó esta para convencer a Egeo de que el recién llegado era un traidor.
El Toro de Maratón y el reconocimiento real
El rey se dispuso entonces a deshacerse de él ordenándole luchar contra el toro de Maratón. Pero el toro fue derrotado y Teseo fue invitado a un banquete en el palacio para celebrar la victoria. Una vez allí, Egeo puso veneno que le había dado Medea en la copa del muchacho, pero la casualidad salvó su vida.
Teseo había sacado la espada que le dio su madre para cortar la carne. Entonces Egeo reconoció el arma, comprendió lo que ocurría y arrebató a su hijo la copa de los labios. Habiendo fracasado en su empresa, Medea decidió huir con su hijo o fue expulsada por Egeo. Teseo fue entonces reconocido oficialmente como hijo y sucesor del rey.
La rebelión de los Palántidas y el ascenso al trono
Este hecho provocó la rebelión de los Palántidas, hijos de Palante (hermano de Egeo), ya que uno de ellos hubiera sido el sucesor de Egeo en caso de que este no tuviera descendencia. Teseo, haciendo alarde de su astucia militar, consiguió acorralar a sus adversarios y dar muerte a gran parte de ellos, dándose a la fuga los restantes. Teseo fue entonces aclamado por todos los atenienses y reconocido como futuro rey.