Texto expositivo: características, estructura y ejemplos en lengua española
El texto expositivo
Un texto expositivo tiene como finalidad informar, explicar, difundir e interpretar un tema de manera organizada y objetiva. Su función principal es referencial, pues transmite información de forma objetiva, sin reflejar la opinión del autor.
Presenta datos, fechas, personajes, teorías o hechos, e incorpora especificaciones o explicaciones significativas sobre los datos que aporta. Además, el texto debe ser claro, sin doble sentido, conciso y breve.
Características lingüísticas
- Lenguaje formal y actual.
- Predominio del presente de indicativo con valor atemporal, y del pretérito imperfecto.
- Uso de la tercera persona del singular o la primera persona del plural, y del modo cortés.
- Abundancia de adjetivos especificativos y descriptivos.
- Oraciones enunciativas, subordinadas adjetivas explicativas, entre comas, impersonales y pasivas.
- Léxico denotativo, con abundancia de términos técnicos y siglas.
La oración subordinada adjetiva
Las subordinadas adjetivas equivalen a un adjetivo y, en la oración compuesta, desempeñan las mismas funciones que el adjetivo en la oración simple.
Tipos de subordinadas adjetivas
- Introducidas por un relativo (que, el cual, quien, quienes, cuyo) o un adverbio relativo (donde, como, cuando). Ejemplo: El caballo que me tiró se llamaba Manolete.
- Con la forma no personal de participio. Dentro de ellas se encuentran:
- Especificativas, que restringen el contenido significativo del antecedente. Ejemplo: Los alumnos que estudian aprueban.
- Explicativas, que resaltan alguna cualidad del antecedente y van entre comas.
En este tipo de estructura se puede llevar complemento agente: La película, dirigida por...
La perífrasis verbal
Una perífrasis verbal es una unidad sintáctica formada por dos o más verbos que funciona como núcleo verbal. Su uso es ocasional y no responde a una conjugación sistematizada.
Carlos II el Hechizado (1661-1700)
Carlos II, apodado el Hechizado, nació en 1661 y era hijo de Felipe IV y Mariana de Austria, tío y sobrino a la vez, lo que contribuyó a una constitución enfermiza y a un retraso madurativo que le hizo incapaz de engendrar descendencia. Hasta 1675 ejerció su madre la regencia, que pasó por valimientos.
Durante su reinado se intensificó la crisis política, económica y social, agravada por la intriga y el mal gobierno, con continuas devaluaciones. Esta situación no mejoró al final del siglo. Continuaron las guerras con Francia y la pérdida de posesiones en Europa, con tratados como el de Nimega (1678).
La hegemonía de Luis XIV y la Guerra de los Nueve Años
La hegemonía de Luis XIV y su política expansionista hicieron que España participara en coaliciones con otras potencias europeas, como la Gran Alianza en la Guerra de los Nueve Años (1688-1697), para hacer frente y evitar pérdidas territoriales.
La crisis sucesoria
El final del reinado de Carlos II estuvo marcado por el problema sucesorio y el enfrentamiento en la corte. Primero se postuló al candidato José Fernando de Baviera, cuya muerte prematura avivó el conflicto entre Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y representante del centralismo borbónico, y el archiduque Carlos, segundo hijo de Leopoldo I y bisnieto de Felipe III, con apoyo de Aragón.
El rey testó a favor del candidato borbón por el apoyo francés para mantener la integridad territorial. La muerte de Carlos II y la coronación de Felipe V en 1701 provocaron una alianza antiborbónica formada por la Casa de Habsburgo austriacos, Inglaterra, las Provincias Unidas, Portugal, Prusia y Saboya, frente al bando franco-español, y estalló la Guerra de Sucesión.