Totalitarismo, Fascismo y Nazismo: Orígenes, Ideología y Contexto Histórico

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Conceptos Clave: Totalitarismo, Fascismo y Nazismo

Totalitarismo

El totalitarismo es una doctrina política que concibe el Estado como un valor absoluto. Se desarrolla tras la Primera Guerra Mundial y abarca tres sistemas dictatoriales radicales: el fascismo italiano, el nazismo alemán y el estalinismo soviético.

Aunque puede presentarse inicialmente como un sistema democrático, su objetivo final es implantar un sistema cerrado.

Características del totalitarismo:

  • Partido único con base en las masas.
  • Dirección de élite (el dictador controla el poder).
  • Monopolio de los medios de combate y comunicación.
  • Control policial basado en el terror.
  • Uso de la coacción.
  • Adoctrinamiento por presión.
  • Control de la economía y de las relaciones sociales a través del dirigismo y las nacionalizaciones.

Fascismo

El fascismo es una forma de totalitarismo del siglo XX que subordina al individuo al servicio del Estado y exige una lealtad incondicional a su líder. Basa sus ideas y formas en un conservadurismo extremo, lo que lo diferencia de los totalitarismos de izquierdas. Aunque puede parecerse a otras dictaduras o gobiernos militares, se distingue por ser un movimiento político que sustenta una doctrina nacionalista, anticapitalista, antiburguesa y antiliberal.

Las dos formaciones más importantes del fascismo son el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán.

Nacionalsocialismo Alemán (Nazismo)

El nacionalsocialismo alemán, también conocido como nazismo, fue un movimiento político alemán que se constituyó en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Partido Nazi). Su apogeo fue la proclamación del III Reich, un régimen totalitario presidido por Adolf Hitler.

Por sus características, se considera que el nazismo está por encima del fascismo, el pseudofascismo o el neofascismo, debido a su eficacia dictatorial, su radicalidad contra la oposición, su ideología racista y su expansionismo. Sus raíces eran típicamente alemanas, con influencias del autoritarismo y la herencia expansionista prusiana, y se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia.

Principios Ideológicos del Fascismo y Nazismo

Los principios ideológicos del fascismo y el nazismo se basan en los siguientes pilares:

  1. El mito nacional y el Estado totalitario: Se fomenta la conciencia de pertenecer a una comunidad nacional y la identificación con ella, reforzando el sentimiento de unidad y cohesión con un destino colectivo. Se exalta la raza y se justifica la eliminación de otros grupos o pueblos considerados subversivos y disgregadores, así como el derecho a expandirse territorialmente mediante una política militarista e imperialista.
  2. Importancia del líder carismático: El líder se sitúa por encima de toda organización jerárquica, guía al pueblo e interpreta los destinos de la nación. Concentra todos los poderes y es el jefe del partido único. La propaganda y la escenografía grandilocuente juegan un papel fundamental para enaltecer su imagen.
  3. Teoría del enemigo y del racismo: Se culpa a ciertos grupos colectivos, como comunistas, judíos u homosexuales, de los males de la nación y de los peligros que amenazan a la comunidad.
  4. Anticapitalismo y anticomunismo: Aunque no se plantea el fin de la propiedad privada, se rechazan tanto el capitalismo como el comunismo.
  5. Rechazo al liberalismo y a la democracia: Se niega el principio de igualdad de los ciudadanos, la soberanía popular, el sufragio y la separación de poderes.
  6. Exaltación de los valores militares y expansión imperialista: Se recurre al pasado para encontrar momentos de esplendor en la conquista territorial, como el Sacro Imperio Romano Germánico o el Imperio Romano.
  7. Oposición a la tradición racionalista: Se exaltan elementos irracionales como el fanatismo y la obediencia ciega, y se legitima la violencia.

Contexto Histórico e Ideológico

  • Crisis del sistema liberal: Se inicia una etapa de pensamiento caracterizada por el irracionalismo, donde se exaltan valores como la nación, la raza o el espíritu nacional.
  • Interpretaciones sesgadas de autores: Se realizan lecturas interesadas de autores como Darwin, aplicando el darwinismo social de forma objetiva a las ciencias naturales para justificar el imperialismo y la desigualdad natural. También se malinterpretan conceptos de Nietzsche, como la voluntad de poder, que se asocia con la fuerza bruta. Algunos escritores, como los del libro italiano Fascisti, promueven ideas fascistas que se oponen a los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad, proponiendo en su lugar "creer, obedecer y combatir".
  • Nacionalismo conservador: Se promueve un nacionalismo conservador en el que cada individuo tiene una función determinada dentro de un pasado común. Este nacionalismo se vincula con el imperialismo, acentuando la utilización interesada de las disciplinas científicas y estableciendo la importancia de factores geográficos, la concepción geopolítica y un destino heroico dentro de las tesis del "espacio vital".
  • Racismo: Desde mediados del siglo XIX, el racismo es utilizado por corrientes pseudocientíficas que señalan la existencia de razas superiores. Se manifiesta especialmente en la vertiente antisemita.

Bases Sociales del Fascismo

El fascismo contó con una base social variada, que incluía:

  • Excombatientes de la guerra y jóvenes nacionalistas frustrados.
  • La clase media, que había perdido seguridad y estabilidad desde el final de la guerra.
  • Obreros que se sentían atraídos por el mensaje extremista y violento.
  • El gran capital y los terratenientes, que financiaban estos movimientos para frenar la agitación social, reorganizar y controlar la economía.
  • El ejército y la burocracia.

El Fascismo en Italia

El término "fascismo" fue utilizado por primera vez por Benito Mussolini, y hacía referencia al antiguo símbolo del poder romano: los fasces.

Italia, tras la Primera Guerra Mundial, experimentó una crisis del sistema liberal. A pesar de haber participado en el bando vencedor, los tratados de paz no le concedieron las promesas territoriales, lo que generó malestar entre los nacionalistas.

A esto se sumó la crisis económica de posguerra, con una alta inflación y el cierre de industrias improvisadas durante la guerra. En el ámbito político, se produjeron luchas y divisiones entre los partidos políticos, una crisis de la monarquía constitucional y liberal, y agitación social debido al aumento del paro y el alto coste de vida. Esto llevó a la ocupación de fábricas y tierras por parte de obreros y campesinos, influenciados por las noticias de la consolidación de la Revolución Rusa.

En este contexto, el fascismo surgió como respuesta a la crisis de 1918. Mussolini fundó el Partido Nacional Fascista Italiano con apoyo político y financiero, y creó los "camisas negras" (CN), un grupo paramilitar que imponía la fuerza del movimiento. En 1919, fundó los Fasci di Combattimento, un movimiento que agrupaba a antiguos combatientes y que tenía un programa populista y nacionalista. En 1921, este movimiento se convirtió en el Partido Nacional Fascista.

Mussolini llegó al poder en 1922 tras la Marcha sobre Roma, en la que los "camisas negras" ocuparon edificios públicos, instituciones y medios de comunicación para "restablecer el orden y la autoridad". El rey Víctor Manuel III dimitió y pidió a Mussolini que formara un nuevo gobierno. La actitud del rey y del ejército, que no actuó contra los fascistas, favoreció la llegada de estos al poder.

En 1925, comenzó la dictadura. Mussolini pasó a llamarse Duce e inició un proceso para convertir a Italia en un régimen totalitario, en el que el partido y el Estado se identificaban. Inicialmente, adoptó una imagen parlamentaria moderada para tranquilizar a las democracias europeas y ganarse el apoyo de políticos y financieros. Sin embargo, los primeros pasos en la construcción del régimen fascista incluyeron el uso de la violencia del Estado para suprimir cualquier disidencia. La Ley Acerbo, de apariencia democrática, tenía como objetivo eliminar a todas las fuerzas políticas. La eficacia de estas medidas se demostró en las elecciones de 1924, en las que los fascistas obtuvieron la mayoría. El asesinato del diputado socialista Matteotti, quien había denunciado los crímenes de las escuadras fascistas y el fraude electoral, evidenció la desaparición del sistema parlamentario.

Comenzó entonces el totalitarismo absoluto, marcado por la represión y la violencia. Se depuraron funcionarios, se disolvieron los partidos políticos y sindicatos, se prohibieron las huelgas, se suprimió la prensa de oposición y se creó la OVRA (Organización de Vigilancia y Represión del Antifascismo). Se promulgaron las "leyes fascistísimas", que ampliaban los poderes del presidente, quien se convertía en jefe de gobierno y Duce del fascismo, con capacidad para emitir leyes sin aprobación parlamentaria.

Se constituyó el Gran Consejo Fascista como órgano supremo y asesor del Duce. El Partido Nacional Fascista se encargó de la propaganda, la movilización de las masas, el mantenimiento del orden, la exaltación de Mussolini y el culto al Estado y al mito del jefe.

El régimen se consolidó con los Pactos de Letrán con la Iglesia Católica, que dieron lugar al nacimiento del Estado del Vaticano y establecieron el catolicismo como la única religión oficial.

Para controlar la economía y las organizaciones sociales, se creó el Ministerio de las Corporaciones, y para mantener la disciplina y coordinar los procesos productivos, se publicó la Carta del Lavoro. Se llevó a cabo una política intervencionista en la economía, se optó por la autarquía y se creó el IRI (Instituto para la Reconstrucción Industrial). El espíritu fascista también estuvo presente en la educación y la cultura, especialmente en el adoctrinamiento de los jóvenes.

Los sueños fascistas de Mussolini se derrumbaron con la aventura militar en Etiopía, la alianza con Alemania y, sobre todo, la derrota en la Segunda Guerra Mundial, que aceleró la descomposición del régimen. En 1943, Víctor Manuel III disolvió oficialmente el fascismo.

El Nazismo en Alemania

En Alemania, la crisis de la República de Weimar fue un factor decisivo para el ascenso del nazismo. La República no pudo hacer frente a la oposición de los militaristas conservadores ni a las fuertes indemnizaciones impuestas por el Tratado de Versalles.

Esta situación provocó un clima de malestar político y social, desconfianza hacia el sistema republicano, aumento de las movilizaciones obreras e intentos golpistas por parte del ejército y la ultraderecha.

La situación empeoró con el fin de las reparaciones de guerra en 1923, a lo que Francia respondió con la ocupación de las minas del Ruhr. Esto provocó un nuevo intento de golpe de Estado en el que apareció Adolf Hitler, un antiguo cabo del ejército que elaboró el programa de los 25 puntos del Partido Nacionalsocialista (NSDAP) de los Trabajadores Alemanes. En este programa, el Führer era el soporte principal, con dos ideas centrales:

  • Establecer una dictadura nacionalista fuerte capaz de mantener la pureza racial alemana, eliminando a todos los enemigos de Alemania.
  • Unir y crear la Gran Alemania, dotada de un "espacio vital". Se crearon las S.A., una organización paramilitar que ejercía la violencia contra sus adversarios.

En este contexto de hiperinflación y exaltación nacionalista, Hitler y su partido prepararon un golpe de Estado, el Putsch de Múnich, que fracasó. Hitler fue encarcelado, y durante su estancia en prisión escribió Mein Kampf, una obra articulada en torno al darwinismo social y al racismo.

Una vez cumplida su condena, Hitler comenzó su lucha contra los que consideraba enemigos, prometiendo recuperar la fuerza y el honor de Alemania a cambio de la obediencia del pueblo al Führer.

Los efectos devastadores de la Gran Depresión impulsaron el nazismo al poder. Los partidos políticos tradicionales fueron incapaces de hacer frente a la crisis, mientras que los nazis aumentaban su poder entre las clases medias, los obreros, los grandes terratenientes y los industriales, que querían poner fin a la crisis generalizada, acabar con el marxismo y con los más de 6 millones de parados. Esto se demostró en las elecciones de 1932, en las que los nazis consiguieron la mayoría y Hitler fue elegido canciller.

Su gobierno de coalición con los conservadores buscaba, al igual que Mussolini, tranquilizar a las fuerzas conservadoras y ganarse la confianza de los sectores económicos más potentes, el ejército y la Iglesia. Sin embargo, el sospechoso incendio del Reichstag, provocado por los nazis pero atribuido al KPD, llevó a la ilegalización de este último.

Se aprobó la Ley de Poderes Especiales, que permitió a Hitler controlar todos los aspectos de la vida alemana, incluyendo el poder legislativo, la capacidad de cambiar la Constitución y de promulgar leyes. Nacía así el III Reich. Los miembros del partido nazi monopolizaron el poder legislativo, ejecutivo y judicial. Hitler se proclamó comandante jefe de las Fuerzas Armadas, se ilegalizaron todos los partidos políticos, se prohibieron las huelgas, se creó un ejército profesional y se estableció el reclutamiento obligatorio.

En el campo económico, se impuso la autarquía.

Comenzó la represión nazi contra sus enemigos, primero en la "Noche de los cuchillos largos" contra los jefes de las S.A., y principalmente contra los judíos, considerados responsables de los males de Alemania. Se decretaron una serie de leyes que les privaban de sus derechos, les excluían de la función pública y promovían el boicot comercial. El antisemitismo se manifestó en la "Noche de los cristales rotos" en 1938, en la que los nazis asesinaron a 90 judíos, destrozaron miles de tiendas e incendiaron sinagogas. El punto culminante llegó en 1942, cuando Hitler decretó la "Solución Final", es decir, la eliminación total de los judíos en Europa. Para ello, puso al servicio de este fin toda la maquinaria del Estado, llevando a cabo el Holocausto. El jefe del Estado, con autoridad libre e ilimitada, subordinó al ejército y a la policía, creando las S.S. y la Gestapo para garantizar la política del III Reich.

Todas estas ideas totalitarias se basaban en el control directo de los individuos, la imposición del Estado-partido y el terror, resumidos bajo la forma nazi en "un solo pueblo, un solo Estado, un solo jefe". Para conseguirlo, se llevó a cabo un importante aparato propagandístico, se crearon organizaciones juveniles y se adoctrinó a los niños.

En cuanto a la política económica, aunque era anticapitalista, se reactivó la economía mediante obras públicas, el control del comercio y el Plan Cuatrienal, con una política autárquica y un rearme intensivo. Sin embargo, la recuperación económica tenía dos obstáculos: la falta de materias primas estratégicas y de alimentos. La solución nazi fue la expansión de su "espacio vital" mediante la guerra. Por lo tanto, su política económica era insostenible a largo plazo, y su mantenimiento dependía del estallido de una guerra para obtener recursos de otros países. La llegada de Hitler al poder puso de manifiesto la fragilidad de la Sociedad de Naciones como garante de la paz. A pesar de la Conferencia de Desarme, que reconoció la igualdad de derechos a Alemania, no hubo entendimiento con Hitler, y Alemania abandonó la Sociedad de Naciones debido a que no se sometió al desarme alemán.

Se formó una coalición antialemana en la que inicialmente estaba Italia. Sin embargo, tras la invasión de Etiopía sin el consentimiento de la Sociedad de Naciones, Italia fue expulsada, lo que propició el acercamiento entre Hitler y Mussolini, que firmaron el "Eje Berlín-Roma". Hitler comenzó a expandir su "espacio vital" mediante "golpes de fuerza":

  • Anexión de Austria.
  • Ocupación de los Sudetes en Checoslovaquia.
  • Protectorado de Bohemia-Moravia.

Ante estos hechos, la política de apaciguamiento cambió, y Francia y Gran Bretaña se acercaron a la URSS debido a la amenaza de Hitler sobre Polonia. En este contexto, se firmó el Pacto Germano-Soviético, que incluía una cláusula secreta para el reparto de Polonia entre rusos y alemanes.

Alemania invadió Polonia, y el Reino Unido y Francia le declararon la guerra. Así comenzó la Segunda Guerra Mundial.

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