La Transformación Económica de España en el Siglo XIX: Minería, Ferrocarril y Capital Extranjero
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La Modernización Económica de España en el Siglo XIX
1. Sectores Productivos Clave
1.1. Minería
España fue un país privilegiado en la existencia de metales, llegando a ocupar el primer lugar en Europa en la producción de plomo, mercurio, hierro y cobre.
A partir de 1868, el Estado, que hasta entonces era dueño de la explotación, facilitó la inversión de capitales extranjeros mediante la Ley de Bases sobre Minas de 1868. Esta ley permitía la explotación a cambio de una renta anual, lo que propició la creación de importantes sociedades:
- Tharsis Sulphur and Copper Company (inglesa), enfocada en el cobre de Río Tinto (Huelva).
- Société Franco-Belge des Mines, centrada en el hierro de Somorrostro (Vizcaya).
La gran demanda de minerales en Europa atrajo numerosas empresas, convirtiendo a España en el primer exportador de metal. El capital procedía, sobre todo, de inversores extranjeros, quienes se hicieron con el control de casi todas las minas del país. Hacia 1900, el agotamiento de los filones y el descubrimiento de mayores reservas en África, América y Asia, permitieron la recuperación de estas explotaciones por parte del Estado.
1.2. Industria Eléctrica
Esta industria apareció tímidamente en España hacia 1890, cuando la instalación de pequeñas centrales térmicas o hidroeléctricas permitió iluminar algunos núcleos de población.
A partir de 1900, se formaron las grandes empresas productoras de electricidad, que instalaron centrales y presas en los ríos. Este desarrollo se concentró principalmente en Cataluña, una región industrial que, aunque pobre en recursos energéticos clásicos como el carbón, ofrecía un mercado de consumo creciente. Al igual que en la minería, el capital era en su mayoría de procedencia extranjera.
2. Infraestructura y Transporte
2.1. El Ferrocarril
En los años 40 del siglo XIX se produjo un avance en las comunicaciones con la construcción de las primeras carreteras nacionales sobre un plan radial, con centro en Madrid. Sin embargo, fue el ferrocarril el que marcó la pauta del progreso económico.
Aunque los primeros proyectos españoles se pusieron en marcha entre 1829 y 1833 en el sur, la red no se consolidó hasta 1844 (cuando se reguló el tendido) y, sobre todo, con la promulgación de la Ley General de Ferrocarriles de 1855. Esta ley establecía:
- El Gobierno garantizaba una rentabilidad anual del 6 % para el capital invertido.
- Se autorizaba la importación de cualquier tipo de material ferroviario.
- El Gobierno aportaría el 16 % del capital (obtenido mediante la desamortización).
El resto del capital procedía de la iniciativa privada, siendo predominante el capital francés. El desarrollo ferroviario logró la articulación del país, la creación de un mercado nacional y la multiplicación de los puestos de trabajo. No obstante, no contribuyó al fomento de la siderurgia española, ya que la mayor parte del material fue importado.
3. El Sistema Financiero
3.1. La Banca y la Reforma Monetaria
Los sectores bancarios y financieros se modernizaron durante el siglo XIX, aunque nunca alcanzaron la capacidad de acumulación de capital comparable a la de Francia o Alemania, lo que limitó las grandes inversiones en agricultura o industria.
Las principales características y reformas fueron:
- La Reforma de Mon y Santillán (1845) creó un sistema tributario y presupuestario moderno.
- La deuda pública se renegoció constantemente, creciendo a lo largo de todo el período liberal.
- Se sustituyó el sistema monetario antiguo por uno de carácter único, simple y homogéneo, centrado en la peseta.
- La generalización de los billetes estimuló las inversiones, la elevación de salarios y precios, y el desarrollo económico general.
Las leyes de las sociedades de crédito del Bienio y la absorción de la mayor parte de los bancos emisores por el Banco de España, fundado en 1856, favorecieron la creación de una banca mixta de negocios. Esta banca tendría su expansión definitiva a partir de 1900 y representaría un papel básico en la industrialización y modernización de las décadas siguientes.