Transformación Económica del Franquismo: Tecnocracia y el Plan de Estabilización
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Una nueva élite dirigente
La reorientación del régimen franquista fue impulsada por la entrada en el gobierno de algunos ministros vinculados al Opus Dei, quienes aportaron criterios más técnicos y modernizadores. Por ello, se conoce a este grupo como los tecnócratas, dado su interés por alejarse de las formas más identificadas con el fascismo y promover una apertura económica que posibilitase el acercamiento a Europa y favoreciese el desarrollo industrial. La Falange fue perdiendo protagonismo y también se elaboraron nuevas leyes. Para asegurar la continuidad del régimen después de Franco, las Cortes franquistas, en 1969, aceptaron al príncipe Juan Carlos de Borbón como sucesor a la jefatura del Estado a título de rey.
El Plan de Estabilización
Los nuevos gobiernos iniciaron un proceso de liberalización económica y apertura a la economía europea. Para ello, se puso en marcha el Plan de Estabilización (1959), cuyo objetivo era sustituir una economía cerrada y con fuerte control estatal por una economía vinculada a los circuitos internacionales y con mayor peso de la iniciativa privada. Se promulgaron una serie de medidas para favorecer la inversión de capital extranjero. Asimismo, el gobierno puso en marcha los llamados Planes de Desarrollo (1964-1975), que pretendían fomentar el desarrollo industrial y disminuir los desequilibrios entre las diferentes regiones españolas.
El auge económico
Entre 1959 y 1973, España conoció un período de gran crecimiento de su economía. Este auge económico se manifestó en un gran crecimiento de la industria y la renovación de la agricultura. También se produjo un crecimiento del sector servicios, que adquirió gran importancia gracias, especialmente, a la llegada de turistas. El sector turístico se convirtió en uno de los mayores puntales económicos del país. El comercio exterior conoció un notable crecimiento y las exportaciones se reactivaron. Como resultado de este proceso, entre 1960 y 1973, la renta nacional se incrementó a la vez que aumentaron el poder adquisitivo y los salarios, lo que produjo una mejora general del nivel de vida de la población.
Un crecimiento desequilibrado
Este crecimiento afianzó una economía muy dependiente, ya que gran parte del capital, la tecnología y las divisas provenían del extranjero. Además, presentaba fuertes desequilibrios territoriales y la mayor concentración de la actividad se producía en determinadas regiones:
- Madrid
- Cataluña
- País Vasco
- Valencia