Transformación del Empleo en España: Auge de la Sociedad Postindustrial y el Estado de Bienestar

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El Advenimiento de la Sociedad Postindustrial en España

El tercer gran cambio del empleo en España concierne al peso que han adquirido los servicios. A comienzos de los años setenta se publicaron dos libros que adjetivaban la sociedad venidera de postindustrial (Bell, 1973; Touraine, 1973). El análisis de Bell ofrecía la descripción y la predicción más sistemática de la nueva estructura laboral. En él diagnosticaba las siguientes características:

  1. Fuerte predominio de la realización de servicios sobre la producción de bienes materiales.
  2. La centralidad del conocimiento como generador de crecimiento y productividad.
  3. El consiguiente declive de los trabajadores de cuello azul y el predominio de los de cuello blanco y, dentro de estos, la creación de un gran número de ocupaciones que requieren la gestión de información y de conocimiento.

Críticas a la Teoría Postindustrial

  1. El trabajador de cuello azul nunca ha sido el tipo más frecuente de empleado, por lo que el paso más importante no se ha dado entre el trabajador industrial y el de servicios, sino desde el empleo agrario a los demás.
  2. Muchos empleos de los servicios son, en realidad, de cuello azul al ser manuales.
  3. Muchos de los empleos de servicios dependen del sector manufacturero o de la construcción.
  4. Se critica la heterogeneidad del concepto postindustrial, o de la sociedad de servicios, hasta el punto en que no se definen por lo que son, sino por lo que no son.

La distribución de los ocupados en función de los sectores de actividad en España desde 1976 hasta 2007. En el primer año la estructura se caracterizaba por el peso del sector primario donde se encontraban ocupados más de la cuarta parte de los trabajadores; otra cuarta parte lo hacía en el sector industrial; otro 10% en el de la construcción y en el sector servicios había un 40% de ocupados. En 2007 la distribución sectorial de los ocupados es muy distinta. Destaca el poco peso del sector primario, un 5% de los ocupados y la disminución del peso del industrial, un 16%. Los servicios se han convertido en los protagonistas del empleo, el 66%. En este periodo 1976-2007 existen tres sectores que han crecido mucho. Se trata de los servicios a las empresas, los servicios sociales y las administraciones públicas.

Existen dos visiones en el estudio de la influencia de los servicios en la estructura de clases sociales:

  1. La optimista que subraya la preeminencia de las clases profesionales y técnicas en la distribución ocupacional.
  2. La pesimista que enfatiza la mayor presencia de los empleos no cualificados, especialmente en los servicios.

Zambarloukou (2007) identifica un patrón común en la evolución de la estructura ocupacional de los países del sur de Europa. Se caracterizaría por el aumento de la demanda de empleos de servicios que no requieren cualificación, con salarios muy bajos y sujetos a una gran precariedad contractual.

Así pues, el debate sobre las consecuencias del advenimiento de la sociedad postindustrial se desenvuelve por una hipótesis optimista que habla del aumento de los profesionales y técnicos, y otra pesimista que se centra en el incremento de las peores ocupaciones.

Definición del Estado de Bienestar

Para los ciudadanos lo importante es mantener unos ingresos dignos en relación con su actividad profesional, aunque también es relevante:

  • Disponer de servicios sanitarios dignos.
  • Gozar de cobertura cuando se encuentran en desempleo.
  • Disponer de ingresos suficientes cuando su vida laboral ha acabado.

Los **bienes preferentes** son aquellos que el estado considera que deben ser accesibles a todos los ciudadanos y por eso los provee de forma gratuita o los subvenciona para facilitar el acceso a ellos. Dentro de ellos encontramos los **bienes de protección social**, en los que se dan los principios de exclusión y rivalidad en el consumo.

El **estado de bienestar** se puede definir como el conjunto de intervenciones públicas encaminadas a mejorar el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía. Dichas intervenciones pueden agruparse en 4 grandes categorías:

  1. Transferencias sociales: Las pensiones son el capítulo más importante.
  2. Servicios del EB: Destacan la sanidad y educación y servicios de ayuda a la familia.
  3. Intervenciones normativas: Para proteger la higiene y seguridad del trabajador y del consumidor, así como del ambiente.
  4. Intervenciones: Para estimular y garantizar la creación de buen empleo: ofreciendo el contexto adecuado para su creación por parte del sector privado o mediante la provisión de empleo por parte del sector público.

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