Transformación de España: Guerra, Cortes de Cádiz y Constitución de 1812

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España en Crisis: De la Guerra de la Independencia a la Constitución de 1812

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

En plena Guerra de la Independencia, la Regencia del Reino (organismo que asumía las funciones del rey por su ausencia), sustituyendo a la Junta Suprema Central, convocó las Cortes. Se reunieron en Cádiz, asediada por el ejército napoleónico, comenzando el 24 de septiembre de 1810. Los diputados llegaron desde los distintos territorios, incluidos los dominios coloniales. Representaban a eclesiásticos ilustrados, representantes de la burguesía, miembros de las profesiones liberales y la nobleza. El diputado Muñoz Torrero planteó en el discurso inaugural la necesidad de cambios en la organización del estado: soberanía nacional, división de poderes, desaparición de la sociedad estamental, igualdad ante la ley y la necesidad de elaborar una constitución.

Los diputados pertenecían a tres corrientes ideológicas:

  • Absolutistas: contrarios a cualquier reforma.
  • Reformistas: herederos del pensamiento ilustrado del reinado de Carlos III, con Jovellanos como referente, partidarios de introducir cambios en la reforma de gobierno.
  • Liberales: partidarios del cambio en profundidad.

Las Cortes de Cádiz (que reconocieron a España como un país católico) realizaron una importante labor legislativa en el terreno político, social y económico. Quedaron abolidos los privilegios señoriales y la Inquisición. También liberalizaron el comercio y la industria, y se dieron los primeros pasos para una desamortización de los bienes eclesiásticos.

Cádiz era una de las ciudades donde las ideas de lo que empezaba a llamarse liberalismo tenían mayor arraigo. Había un ambiente liberal, ya que había mucha burguesía vinculada al comercio y al negocio del vino. Una prueba del ambiente que se respiraba en la ciudad era que se publicaban cinco periódicos y había numerosos cafés donde se celebraban tertulias en las que se manifestaban las opiniones políticas. Esos debates fueron muy intensos hasta que se alcanzó un pacto entre los liberales más moderados y reformistas, al que se sumó la mayor parte de los diputados.

La aprobación de la primera Constitución española el 19 de marzo de 1812, se bautizó como La Pepa por aprobarse el día de San José. En la Constitución quedaba definida la soberanía nacional y se establecía la monarquía constitucional como forma de Estado. En ella se recogía la separación de poderes, aunque la corona mantenía importantes prerrogativas. El poder ejecutivo quedaba en manos del monarca, quien podía expedir decretos y asesorar al consejo. El poder legislativo sería compartido: "La potestad de hacer leyes reside en las Cortes con el rey". Este conservaba el poder ejecutivo, aunque no podía impedir las reuniones de las Cortes.

Derechos y Libertades en la Constitución de 1812

Quedaban recogidas, entre otras cuestiones, las relativas a la igualdad ante la ley, poniendo punto final a los privilegios de los estamentos nobiliarios y eclesiásticos. Se recogían los derechos individuales, como la libertad de imprenta, el derecho de sufragio para los varones mayores de 25 años, la inviolabilidad de domicilio, el derecho de reunión y la eliminación del tormento como fórmula para obtener declaraciones. Se decretó la inviolabilidad de los diputados que habían de reunirse para ser diputados, mayores de 25 años. La Constitución era confesional. La Constitución de 1812 tuvo una importante repercusión en otros países de Europa. En algunos de ellos se prefirió a la francesa de 1791.

La Crisis de la Monarquía Española y la Invasión Napoleónica

Los acontecimientos que se desarrollaron en Francia a partir de 1789 llevaron a que los ministros de Carlos IV planteasen un cierre de fronteras para evitar que las ideas de la Revolución Francesa se difundiesen por España, fue el llamado cordón sanitario establecido por Floridablanca. Los programas de reformas del reinado anterior quedaron en suspenso, ya que temían el comienzo de otra revolución. Los elementos más conservadores ganaron posiciones en las Cortes. En 1793, Luis XVI fue guillotinado, y Madrid declaró la guerra al gobierno de la Convención, llamada Guerra del Rosellón (1793-1795). España invadió territorios, pero las victorias se volvieron derrotas, amenazando Cataluña y el País Vasco. Se firmó la Paz de Basilea que convirtió a la España absolutista de Carlos IV en aliada de la Francia revolucionaria. Manuel Godoy se había convertido en el todopoderoso valido de la monarquía. Su figura marcó el rumbo de la política española hasta la Guerra de la Independencia. Esta situación condujo a la guerra contra Gran Bretaña, cuyo episodio más importante fue la batalla naval de Trafalgar.

La ambición de Godoy permitió a Napoleón realizar sus planes en la península. En otoño de 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau en el que un ejército hispano-francés invadiría Portugal como respuesta al rechazo de los lusitanos a secundar el bloqueo decretado por Bonaparte. Según el tratado, el tercio sur del país pasaría a manos de Godoy, rey de Algarbe. Antes de firmar el acuerdo, grandes tropas francesas cruzaron los Pirineos. Esas tropas tenían como misión apoderarse de España. Los franceses ocuparon los puntos estratégicos de la península, ya que los consideraban sus aliados. Las tensiones se incrementaban en la corte española, los partidarios del Príncipe de Asturias se enfrentaban a Godoy, contando con el apoyo de Carlos IV y su esposa. El enfrentamiento acabó el 18 de marzo de 1808 con el Motín de Aranjuez que provocó la abdicación de Carlos IV y Fernando VII. Una vez en Bayona, Napoleón consiguió que ambos abdicasen a favor de José Bonaparte, que fue proclamado rey de España como José I, otorgando a España el Estatuto de Bayona. El deseo de Napoleón de sacar de España a los miembros de la familia real condujo el 2 de mayo de 1808 al levantamiento de Madrid contra los franceses, ante la pasividad del ejército español.

El Levantamiento del 2 de Mayo y el Desarrollo de la Guerra

El levantamiento del 2 de mayo de 1808 tuvo una importante repercusión, la guerra se extendió por todas partes. Los franceses pasaron de ser tropas aliadas a ejército invasor. En muchos lugares se constituyeron Juntas de Defensa en torno a una Junta Suprema establecida en Sevilla. Ante la falta de un ejército nacional que el 2 de mayo había mostrado una pasividad considerable, surgieron voluntarios a los que se conoció como guerrilleros. Surgieron por todas partes, dando un carácter popular a la guerra. Fueron numerosas las ciudades (sitiadas) que ofrecieron una enconada resistencia a los franceses, como Zaragoza y Gerona. Cádiz fue la única que resistió a los ejércitos napoleónicos.

La guerra fue larga (1808-1813) y se divide en tres partes:

  • El avance francés sobre Andalucía en 1808 acabó con la derrota de Bailén de las tropas napoleónicas. La derrota hizo que José I y los franceses abandonaran Madrid y se desplazasen al Ebro.
  • Bonaparte se vio obligado a venir a la península y sus tropas entraron de nuevo en Madrid. La victoria de Ocaña permitió a los franceses avanzar sobre Andalucía, excepto Cádiz.
  • La situación de los franceses se hizo cada vez más difícil, viéndose obligados a irse hacia el norte y sufriendo muchas derrotas. El Tratado de Valençay (1813) puso fin a la guerra y Napoleón reconoció a Fernando VII como rey de España.

Las consecuencias tras seis años de guerra fueron más de 250,000 muertos españoles y franceses, y muchas provincias destrozadas (Girona).

Afrancesados, Liberales y Tradicionalistas

Muchos reformistas de la etapa anterior optaron por apoyar a José I. Estos fueron llamados afrancesados. Estaban integrados por la minoría ilustrada, funcionarios del estado, miembros de la nobleza y el clero, y parte de las clases urbanas. También se sumaron quienes sacaban partido de la nueva situación (oportunistas).

  • Liberales: se oponían a la presencia francesa, pero asumían sus planteamientos ideológicos. Procedían de la burguesía y clases medias urbanas, y del clero.
  • Mayoría de la población: permanecía anclada en los planteamientos del Antiguo Régimen. Fueron llamados tradicionalistas.

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