La Transformación de la Información y el Desafío Educativo en la Era Digital
La Evolución de la Información y el Desafío de la Propiedad Intelectual
Las ideas sobre la información están muy ligadas a los soportes que nos han servido para almacenarla y transmitirla durante años. Nuestra generación está muy influida por la imprenta y la televisión, es decir, por el texto impreso y por el modelo “broadcast” de difusión de imagen y sonido (radio y TV).
Un ejemplo servirá para ilustrar este punto. Toda la legislación actual sobre propiedad intelectual y derechos de copia está basada en dos supuestos fundamentales:
- El primero es que es relativamente costoso producir y difundir libros impresos y material audiovisual.
- El segundo, derivado del anterior, es la división del trabajo entre autores y editores, es decir, entre productores y distribuidores de información.
No es extraño que sea así, ya que dicha protección de derechos nació con la imprenta y para proteger los derechos comerciales de los impresores (y, digámoslo claramente, en mucha menor medida de los autores). También es evidente que esta legislación se adapta mal a estos tiempos cibernéticos, en los que una copia de enésima generación de un texto electrónico o de una aplicación informática es exactamente igual al original, y que cualquier niño o niña de 12 años puede difundirla por todo el mundo en cuestión de segundos.
Diferencia Fundamental: Información frente a Conocimiento
Por otra parte, es habitual la confusión entre información y conocimiento. El conocimiento implica información interiorizada y adecuadamente integrada en las estructuras cognitivas de un sujeto. Es algo personal e intransferible: no podemos transmitir conocimientos, solo información, que puede (o no) ser convertida en conocimiento por el receptor.
Esta conversión depende de diversos factores:
- Los conocimientos previos del sujeto.
- La adecuación de la información.
- Su estructuración, etc.
El Rol de la Educación en la Era Digital
La educación debe dar una respuesta a estos problemas. La institución escolar, que nació, entre otras cosas, para proporcionar información, compite ahora con fuentes de una increíble “credibilidad” (valga la expresión) como la TV.
El objetivo de estos medios no es, evidentemente, ni formar, ni informar verazmente, ni educar, sino más bien capturar audiencias masivas y venderlas a los anunciantes o, simplemente, ganar dinero. Los medios de comunicación y las redes informáticas han sido calificados acertadamente de “profesores salvajes” (Comisión Europea, 1995, pág. 29) y su influencia es enorme.