Transformación Política y Económica de España: 1833-1843

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La Reforma Agraria Liberal (1833-1843)

La reforma agraria liberal se llevó a cabo a partir de tres grandes medidas:

  1. Disolución del régimen señorial: Implicó la pérdida de las atribuciones jurisdiccionales del antiguo señor, que se convirtió en el nuevo propietario.
  2. Desvinculación: Significó el fin de los patrimonios unidos obligatoriamente y a perpetuidad a una familia.
  3. Desamortización: Había sido un elemento recurrente como medio para conseguir recursos para el Estado con la venta de tierras propiedad de la Iglesia y de los ayuntamientos. Mendizábal decretó la disolución de las órdenes religiosas. Los bienes desamortizados fueron puestos a la venta mediante subastas públicas a las que podían acceder todos los particulares interesados. Mendizábal pretendía así conseguir los recursos necesarios para financiar al ejército liberal. Los nuevos compradores constituirían unos sólidos apoyos sociales comprometidos con el triunfo del liberalismo.

Estas medidas debían fomentar el desarrollo de la agricultura. Una serie de medidas encaminadas al libre funcionamiento del mercado complementaron la liberalización de la economía:

  • La abolición de los privilegios de la Mesta.
  • La abolición de los privilegios gremiales.
  • El reconocimiento de la libertad de industria y comercio.

La Constitución de 1837

El gobierno progresista redactó un texto constitucional que adaptase el de 1812 a los nuevos tiempos. Era breve y dejaba al margen una serie de cuestiones que se regularían posteriormente por leyes orgánicas. La Constitución de 1837 proclamaba algunos de los principios básicos del progresismo:

  • La soberanía nacional.
  • Una amplia declaración de derechos ciudadanos.
  • La división de poderes.
  • La aconfesionalidad del Estado.

Establecía dos cámaras colegisladoras: el Congreso y el Senado. Esta última no era electiva y era designada directamente por el rey. La ley de imprenta hizo desaparecer la censura previa y la ley electoral fijó un sistema de sufragio censitario y extraordinariamente restringido.

La Alternancia en el Poder (1837-1843)

A partir de este momento quedó configurado un primer sistema de partidos, sobre la base de los partidos moderado y progresista, que se alternaron en el poder durante el reinado de Isabel II. El modelo político se vio fuertemente mediatizado por la intromisión constante de los militares, que habían aumentado su poder gracias a las guerras carlistas. Los generales Espartero, Narváez y O'Donnell desempeñaron un papel crucial en el funcionamiento de todos los gobiernos.

Los Moderados en el Gobierno

En 1840, una ley de ayuntamientos dio a la corona la facultad de nombrar a los alcaldes de las capitales de provincia. La ley de ayuntamientos enfrentó a progresistas y moderados, ya que los primeros defendían la elección directa de los alcaldes. El apoyo de la regente a la propuesta moderada provocó la oposición progresista, que impulsó un amplio movimiento insurrecional con la formación de juntas revolucionarias. María Cristina, en 1840, dimitió de su cargo. Los sectores afines al progresismo dieron su apoyo al general Espartero, vencedor de la guerra carlista y con un gran soporte popular.

La Regencia de Espartero

Espartero convocó nuevas elecciones que dieron la mayoría parlamentaria a los progresistas. Durante su regencia, actuó con un marcado autoritarismo. Una de sus actuaciones de mayor trascendencia fue la aprobación, en 1842, de un arancel que abría el mercado español a los tejidos de algodón ingleses. La medida provocó un levantamiento en Barcelona, en el que estuvieron involucradas la burguesía y las clases populares, que veían peligrar sus puestos de trabajo. Espartero mandó bombardear la ciudad hasta conseguir su sumisión.

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