Transformaciones Económicas del Siglo XVIII y el Origen de la Revolución Francesa
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El crecimiento del siglo XVIII en España
Al iniciarse el siglo XVIII, España seguía con sus costumbres atrasadas; pero la expansión general de la población y la economía europea, junto a las medidas reformistas de Carlos III, permitieron la mejora de la economía española.
- Demografía y agricultura: La población aumentó considerablemente, lo que impulsó la demanda. Se mejoró la agricultura mediante la introducción de nuevos cultivos, la expansión del regadío y el aumento de la viticultura.
- Comercio e industria: El sector se modernizó, permitiendo la expansión de las compañías comerciales. Asimismo, se crearon las manufacturas reales y se protegieron las privadas.
- Proteccionismo: Se dictaron aranceles para proteger la industria nacional de la competencia exterior.
A pesar de estos avances, no se solucionó la escasa demanda. Por esta razón, los ilustrados insistieron en una reforma agraria que pusiese fin a la concentración de tierras en manos de los privilegiados.
El estallido de la Revolución Francesa
Las causas de la revolución
En 1789, Francia se encontraba en una profunda crisis económica y social, agravada por el aumento en el precio de los alimentos. Por otro lado, la burguesía se mostraba descontenta ante su marginación política y deseaba poner fin al Antiguo Régimen.
Además, la monarquía atravesaba una grave crisis financiera. La solución propuesta fue una reforma fiscal que obligaba a la aristocracia a pagar impuestos; sin embargo, el monarca temía perder el apoyo de los privilegiados.
El comienzo de la revolución (1789)
La Revolución Francesa se inició con una revuelta de la aristocracia. Los privilegiados se negaron a pagar impuestos y exigieron a Luis XVI que convocase a los Estados Generales, los cuales estaban formados por:
- El monarca (quien presidía).
- Representantes de la nobleza.
- Representantes del clero.
- Representantes del tercer estado.
Los representantes del tercer estado exigieron el voto por persona, ya que estaba en juego la soberanía popular. Ante la negativa del monarca y los privilegiados, el tercer estado se constituyó en Asamblea Nacional y elaboró una constitución que reflejase la voluntad de la mayoría de los franceses.