Transformaciones Económicas y Sociales en España Durante la Revolución Liberal

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Los Movimientos Migratorios

Hasta 1853, el gobierno español mantuvo la antigua teoría poblacionista, prohibiendo la emigración. Sin embargo, en ese momento ya era evidente que una mayor población no garantizaba la riqueza y que el país no podía asegurar trabajo y sustento a sus habitantes. Ese año, una Real Orden finalmente permitió la emigración al extranjero, y desde la década de 1860, las corrientes migratorias hacia América (especialmente Argentina y Brasil) y Argelia comenzaron a crecer.

La Migración Interior

Paralelamente, se produjo una migración interior hacia las ciudades, impulsada por las expectativas de empleo generadas por el crecimiento industrial y de servicios. Grandes ciudades del norte y levante como Barcelona, Bilbao y Valencia, junto con Madrid, experimentaron un crecimiento acelerado en el último cuarto del siglo XIX, especialmente Barcelona, cuya población casi se duplicó.

La Emigración Exterior (África del Norte y Latinoamérica)

Cientos de miles de españoles, en su mayoría jornaleros afectados por la crisis agrícola de finales del siglo XIX, buscaron en el extranjero el empleo estable que no encontraban en España. Los gobiernos, conscientes de la incapacidad del país para proporcionar trabajo y sustento a su excedente de población, no intentaron detener este proceso migratorio.

Otros Cambios Económicos y Sociales de la Revolución Liberal

Para comprender la importancia de la desamortización, es crucial analizarla en el contexto de otros cambios ocurridos durante la etapa revolucionaria (1836-1837). Todos estos cambios buscaban desmantelar el Antiguo Régimen y establecer la propiedad privada y el libre mercado. Algunos de los más relevantes son:

  • Eliminación de la Vinculación: El decreto del 30 de agosto de 1836 restableció el de septiembre de 1820, extinguiendo los mayorazgos y cualquier otro tipo de vinculación.
  • Abolición del Régimen Jurisdiccional: El decreto del 2 de febrero de 1837 eliminó los derechos señoriales, transformando los señoríos en propiedad privada. Los señores se convirtieron en propietarios y los vasallos en "trabajadores libres", sujetos a contratos privados y al libre mercado.
  • Libertad de Cercamiento y Comercialización Agraria: El decreto de fomento de la agricultura y ganadería del 6 de septiembre de 1836 estableció la libertad de los propietarios para vallar y acotar sus fincas, acabando con prácticas tradicionales de la economía campesina comunal. También se permitió la libre comercialización de grano y la libertad de precios.

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