Transformaciones Históricas y Filosóficas: Del Teocentrismo al Iluminismo
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1. Definición del discurso medieval y sus rupturas
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, los territorios fueron ocupados por las denominadas “tribus bárbaras”, marcando el fin de la Edad Antigua y el inicio de la Edad Media. La forma de vida de esta población sostenía que los líderes o reyes eran descendientes de los dioses, lo cual indica que el discurso dominante mantuvo una continuidad con la Edad Antigua. Sin embargo, dos hechos históricos marcaron profundamente las características del discurso medieval:
- El surgimiento y consolidación del cristianismo.
- El surgimiento del modo de producción feudal, que a diferencia del esclavista, se asentaba en el dominio territorial.
En este contexto, aparecen clérigos y teólogos como San Agustín o Santo Tomás, quienes rescataron los antiguos escritos filosóficos para dar formulaciones argumentadas a las problemáticas religiosas.
El discurso mítico-religioso-filosófico
¿Cómo era posible esta síntesis? A partir de un tipo de discurso sostenido en un dogma (un punto de partida indiscutible o axiomático), que luego desarrollaba un argumento racional respecto a dicho origen. Este discurso que domina la Edad Media es el discurso mítico-religioso-filosófico.
2. El Renacimiento: El despertar de la razón
El Renacimiento representa el renacer de las artes y las ciencias. Surge una nueva noción de individualidad que rompe con la idea religiosa de predestinación y pone en discusión la figura de Dios. Se realizan descubrimientos científicos, como los de Kepler, que concluyen que la Tierra no es el centro del universo, sino un simple planeta que gira alrededor del Sol. En el arte, reaparece la perspectiva, que representa “lo que el ojo observa”, es decir, la naturaleza. Es el paso de un discurso teocéntrico a uno antropocéntrico.
3. La Revolución Británica y el ascenso burgués
En este periodo, la distinción social era clara: los nobles no trabajaban, mientras que los burgueses sí. Esto provocó que el poder económico de los burgueses creciera mientras el de la nobleza decrecía, obligando a muchos nobles a vender sus títulos para subsistir, lo cual rompió definitivamente con la idea de predestinación.
Esta revolución trajo como consecuencia una nueva forma de gobierno: la monarquía parlamentaria. El poder dejó de estar en manos de un rey para pasar a un primer ministro elegido por el parlamento. Surge así un nuevo discurso llamado filosofía iluminista, la cual se opone al oscurantismo medieval y sostiene la razón y el valor de las ideas como pilares fundamentales.