Transformaciones Políticas y Sociales del Siglo XIX: De las Unificaciones al Sufragismo
Clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 8,7 KB
Factores de la Unificación y el Impulso Económico
En el proceso de unificación, fue fundamental el papel desempeñado por los industriales y comerciantes del norte. Durante las fases de la anexión de Lombardía, el Zollverein (unión aduanera de Alemania liderada por Prusia) se convirtió en un estímulo para la posterior unión política. Esta alianza comercial, que incluía una única red de ferrocarriles, impulsó el desarrollo económico y animó a la burguesía a luchar por la unificación.
El Reinado de Fernando VII (1814-1833)
El periodo de Fernando VII se divide en tres etapas clave:
- Sexenio Absolutista (1814-1820): Seis años de absolutismo.
- Trienio Liberal (1820-1823): Tres años de gobierno liberal tras el pronunciamiento de Riego.
- Década Ominosa (1823-1833): Diez años de retorno al absolutismo.
Se define pronunciamiento como una rebelión militar contra el gobierno con el fin de derrocarlo y establecer una nueva forma de gobierno.
La Época de Isabel II (1833-1868)
Las Regencias (1833-1843)
Tras el Abrazo de Vergara (1839), la reina Isabel II era aún menor de edad. La regente María Cristina se apoyó en los liberales moderados y promulgó el Estatuto Real de 1834, una carta otorgada que representaba un tímido régimen liberal. En 1836, los progresistas accedieron al poder tras un pronunciamiento y restauraron la Constitución de 1837, que defendía la soberanía nacional, los derechos individuales y suprimió los últimos rastros del Antiguo Régimen. En este periodo destaca la Desamortización de Mendizábal. Tras el bombardeo de Barcelona, la regente dimitió.
Reinado Efectivo de Isabel II (1843-1868)
- Década Moderada (1844-1854): Se promulgó la Constitución de 1845 (soberanía compartida), se centralizó la administración y los impuestos, y se crearon el Código Penal y la Guardia Civil. Se firmó el Concordato con la Santa Sede, declarando a España como estado católico.
- Bienio Progresista (1854-1856): Iniciado por un pronunciamiento liberal progresista liderado por O'Donnell (Unión Liberal). Se restauró la Constitución de 1837 y se realizaron reformas económicas como la Desamortización de Madoz.
- Crisis de la Monarquía (1856-1868): Alternancia entre moderados y la Unión Liberal. Surgieron movimientos democráticos y republicanos que culminaron en el Pacto de Ostende.
En el ámbito social, los campesinos no adquirieron tierras por falta de poder adquisitivo; estas fueron compradas por la burguesía. La situación de los pequeños campesinos empeoró al venderse las tierras comunales, perdiendo sus beneficios de subsistencia. Se mantuvo la confesionalidad católica del Estado y se sucedieron las Guerras Carlistas: la primera (1833-1839), la segunda (1844-1854) y la tercera (1871-1873). La independencia hispana y la pérdida de las colonias restaron prestigio y poder a la nación.
La novelista Emilia Pardo Bazán decía que las mujeres de su tiempo eran "una reclusa moral, encerrada en un corazón que no se le permitía expresar", defendiendo que las mujeres no debían limitarse solo al papel de esposa y madre.
Conceptos Fundamentales del Liberalismo
- Carta Otorgada: Texto que no surge de la voluntad popular, sino que es concedido por un monarca que conserva así su soberanía y poder.
- Desamortización: Venta de tierras o bienes pertenecientes a la Iglesia u otras instituciones mediante disposiciones legales.
- Tierras Vinculadas: Propiedades que no se pueden vender libremente, como las pertenecientes a mayorazgos, la Iglesia y ayuntamientos.
- Constitución: Ley fundamental del Estado, de rango superior al resto, que define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política.
El Sexenio Democrático (1868-1874)
La Revolución de 1868 ("La Gloriosa"), liderada por Prim y Serrano conforme al Pacto de Ostende, provocó el exilio de Isabel II a Francia. Se inició una etapa de democratización política con las Cortes Constituyentes de 1869, que establecieron la soberanía nacional, el sufragio universal masculino, la libertad de culto y una amplia declaración de derechos. Se instauró la monarquía democrática de Amadeo I (1871-1873).
Tras su abdicación, se proclamó la Primera República (1873). Tuvo cuatro presidentes, pero ninguno resolvió el enfrentamiento político entre republicanos. El carlismo, las protestas obreras (con fuerte peso del anarquismo) y las guerras independentistas en Cuba debilitaron al gobierno, que fue derrotado por el golpe de Estado del General Pavía, abriendo el camino para el retorno al trono de Alfonso de Borbón.
Nacionalismo y Movimientos Sociales
A partir de las revoluciones liberales, la palabra nación pasó a designar comunidades humanas con rasgos culturales compartidos. El liberalismo estableció la legitimidad del poder del Estado en la soberanía nacional emanada de la ciudadanía. Napoleón y el Congreso de Viena reconstruyeron el mapa de Europa según sus intereses, lo que contribuyó a las aspiraciones liberalistas y al desarrollo de la economía liberal con mercados libres que favorecieron el crecimiento industrial.
Formación de los Partidos Socialistas
Surgieron los primeros partidos de masas con el objetivo de alcanzar el poder político: el SPD (Alemania), el Partido Socialista Italiano y el Partido Laborista (Gran Bretaña). En 1889, los grupos socialistas y sindicalistas se federaron en la Segunda Internacional. El debate principal fue la división entre la corriente revolucionaria y la reformista (partidaria de la vía parlamentaria). Se reivindicaron mejoras laborales como la jornada de 8 horas y se estableció el 1 de mayo como Día Internacional del Trabajo. Previamente, en 1864, se había fundado la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores).
La Comuna de París y la Industrialización
La derrota francesa ante el ejército prusiano en la Batalla de Sedán (1870) dio pie a la primera revolución estrictamente obrera. Ante el vacío de poder en París, se creó la Asamblea Comunal (1871), un poder revolucionario formado por trabajadores de diversas ideologías (jacobinos, republicanos, socialistas, anarquistas). Gestionaron servicios públicos, prohibieron el trabajo infantil y las fábricas abandonadas pasaron a ser gestionadas por los trabajadores. Tras la represión del ejército gubernamental y la derrota de la Comuna, se estableció la Tercera República Francesa.
La Industrialización en España
El ferrocarril fue planificado por el Estado liberal para promocionar un mercado nacional que estimulara la producción industrial, con una red radial con centro en Madrid. Se buscó planificar el crecimiento y saneamiento urbano a medida que avanzaba el siglo XIX. Sin embargo, la industria española enfrentó obstáculos como la insuficiente demanda, atrasos tecnológicos, falta de capital, escasez de materias primas (carbón) y falta de articulación del mercado nacional.
La Lucha por la Igualdad de Género
A finales del siglo XIX, las mujeres padecían una situación injusta. Ni las revoluciones de 1820, 1830 o 1848 sirvieron para conquistar el voto femenino. Las mujeres recibían menos de la mitad del salario de los hombres, tenían prohibido el acceso a la universidad y estaban legalmente sometidas a sus maridos o padres. En la segunda mitad del siglo XIX, surgieron grupos en Europa y el Imperio Británico que reclamaban igualdad, siendo su principal demanda el derecho al sufragio (sufragistas). Hasta la Primera Guerra Mundial (1914), la lucha tuvo pocos resultados (salvo en Nueva Zelanda, Finlandia y Noruega). La situación cambió con la guerra, cuando las mujeres sustituyeron a los hombres en sus puestos de trabajo, demostrando su capacidad para sacar adelante al país. La igualdad plena no llegaría hasta después de la Segunda Guerra Mundial.