Transformaciones Sociales y Ocio en la España Liberal del Siglo XIX
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4) Comportamiento social en la España liberal
4.1) La vida social y las formas de ocio
El peso de los terratenientes consolidó una élite social más cercana al prototipo de rentista que al modelo de burgués industrial. Solo en determinadas zonas industriales los valores del trabajo se convirtieron en predominantes.
La influencia de la Iglesia católica continuó siendo muy importante y las fiestas religiosas, las procesiones, las bodas o los bautizos marcaban el ritmo de la vida social. Pero un sector del liberalismo español defendió la conveniencia de laicizar la vida pública y de poner fin al predominio de la moral católica.
El peso del dinero como definidor de la categoría social comportó que se añadiese a la tradicional ostentación aristocrática, manifestada en sus palacios, vestidos o fiestas, la ostentación de riqueza de la burguesía. Ésta expresaba un modo de sentir y de pensar propio de una élite.
La burguesía deseaba además mostrar en público su poder y riqueza. En la nueva sociedad industrial y urbana, las formas de ocio y las diversiones pasaron a comercializarse:
- Las élites frecuentaban esencialmente la ópera y los espectáculos de los teatros.
- También aparecieron jardines de recreo.
- Además, fue el gran momento de los casinos y los círculos de propietarios.
Entre las clases populares se extendió la asistencia a los cabarets. Las corridas de toros continuaron siendo el espectáculo más popular y frecuentado. Igualmente, entre los trabajadores, la taberna era el centro de reunión.
4.2) Las mujeres en la sociedad del siglo XIX
El papel de la mujer venía determinado por el mantenimiento de una concepción tradicional que las subordinaba a los hombres y las privaba de todo derecho jurídico o político. En esa condición subsidiaria, sometida al mundo masculino, se encontraban todas las mujeres.
En función de su origen, las mujeres tenían diferentes condiciones de vida:
- Las que pertenecían a las élites poseían un destino esencial: el matrimonio. Se esperaba de ellas que se casaran, fueran madres y esposas serviciales y agradables, limitasen sus actividades al hogar y sus relaciones sociales a la familia.
- Las obreras y las campesinas constituían una importante fuerza de trabajo, aunque una profunda hipocresía extendía el ideal de familia burguesa al conjunto de la sociedad.