Transición Española: Del Absolutismo a la Monarquía Liberal bajo Isabel II
Revolución Liberal en el Reinado de Isabel II
Introducción
El reinado de Isabel II significó la consolidación y creación del Estado liberal en España, marcando la transición de la antigua monarquía absoluta a la parlamentaria. Este periodo estuvo plagado de conflictos, destacando las Guerras Carlistas, que amenazaron la posición de Isabel.
Antecedentes
Anteriormente al reinado de Isabel II, España se encontraba bajo el absolutismo de Fernando VII. Tras su muerte, la sucesión generó un conflicto dinástico y político, especialmente debido a la derogación de la Ley Sálica y el surgimiento del movimiento carlista.
Minoría de Edad de Isabel II y las Guerras Carlistas
Las Guerras Carlistas
La muerte sin descendencia masculina del rey Fernando VII desencadenó una profunda inestabilidad política. La disputa sucesoria se centró en:
- La tradición castellana, que seguía la Ley Sálica impuesta por Felipe V (Borbón).
- La Pragmática Sanción, promulgada por Carlos IV e implementada por Fernando VII, que permitía reinar a Isabel.
Don Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, no aceptó la nueva legalidad y fue apoyado por los sectores más tradicionalistas, quienes vieron en el ascenso de Isabel una conspiración de los liberales contra el rey. El trono recayó en Isabel por ser menor de edad, quedando bajo la regencia de su madre.
Bandos Enfrentados
La guerra civil no fue solo una disputa sucesoria, sino una confrontación ideológica entre dos visiones de España:
- Seguidores de Carlos (Carlistas): Defendían el statu quo y no querían cambios. Eran apoyados por los voluntarios realistas, absolutistas, tradicionalistas forales, el alto clero y gran parte del campesinado.
- Los Liberales (Isabelinos): Sus partidarios se concentraron en el núcleo urbano, incluyendo la aristocracia, latifundistas, la burguesía y artesanos, buscando un modelo de estado liberal.
Partidos Políticos Liberales
Dentro del bando liberal, surgieron dos grandes facciones:
Liberales Moderados
Defendían una síntesis entre lo nuevo (liberalismo) y lo viejo (tradición):
- Soberanía: Compartida entre el Rey y las Cortes.
- Poder Legislativo: Bicameral (Congreso y Senado). El Senado era designado por la Corona.
- Sufragio Censitario: Restringido a personas con cierto nivel económico.
- Poder Ejecutivo: Residente en el Rey.
Liberales Progresistas
Eran más radicales en sus postulados:
- Soberanía: Residente únicamente en las Cortes, aunque el Rey mantuviera un papel moderador.
- Poder Legislativo: Bicameral, pero el Rey no tendría poder de decisión sobre la elección de los senadores.
- Cuerpo Electoral: Buscaban un sufragio más amplio que el censitario estricto.
La Implantación del Régimen Liberal
Gobierno de Martínez de la Rosa
Este gobierno elaboró el Estatuto Real, un reflejo del pensamiento moderado. Este texto plasmaba la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, compuestas por dos cámaras. Los procuradores eran nombrados por sufragio censitario, y las Cortes estaban sujetas a la convocatoria real, sin una constitución formal que limitara al Rey.
Motín de la Granja (1836) y el Fin de la Regencia
El Motín de la Granja de San Ildefonso, protagonizado por sargentos y militares, forzó a la Reina Regente a aceptar la formación de un gobierno progresista y la restauración de la Constitución de 1837.
Esta nueva constitución estableció:
- Soberanía Nacional: Derecho al voto más amplio.
- Derechos y Libertades: Una declaración más extensa.
- Poder Legislativo: Compartido entre Cortes y Rey, aunque con menor peso real.
- Poder Ejecutivo: En manos del Rey.
- Poder Judicial: Independiente a través de tribunales.
- Se implementó la Ley de Ayuntamientos.
Regencia de Espartero (1840-1843)
El General Espartero, figura prestigiosa tras su participación en las primeras Guerras Carlistas, asumió la regencia. Su gobierno fue muy inestable, ya que era progresista pero intentó imponer políticas librecambistas que generaron fuerte oposición, especialmente en Cataluña. El bombardeo de Barcelona por parte de Espartero exacerbó los ánimos. Finalmente, las Cortes declararon a Isabel II mayor de edad a los 14 años, poniendo fin a la regencia y comenzando su reinado efectivo.