Transición Española: El Gobierno de Adolfo Suárez y la Reforma Política (1976-1977)

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El Gobierno de Adolfo Suárez y la Transición a la Democracia (Julio 1976 - Junio 1977)

Nombramiento y Primeras Reformas

Tras la muerte de Franco, el rey Juan Carlos I nombró a Adolfo Suárez como nuevo presidente del gobierno. En esta elección, tuvo un papel importante el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda. Suárez, que había desempeñado cargos relevantes en el régimen franquista, comprendió que la sociedad española anhelaba las libertades. Por ello, aceleró las reformas, despenalizando las asociaciones políticas, regulando el derecho de huelga y aprobando una amnistía parcial.

Presión Social y Tensiones Internas

La convocatoria de numerosas manifestaciones y movilizaciones a favor de la amnistía para los presos políticos, las libertades y la autonomía, constituyeron un factor de presión política y laboral tan importante que obligó al gobierno a acelerar el proceso reformista. Este proceso generó tensiones con los sectores más inmovilistas del régimen. El vicepresidente primero para asuntos militares, el general Fernando de Santiago, dimitió. Su sustitución por el general Gutiérrez Mellado fue clave en la aceptación militar del proceso democrático.

Violencia Política

La transición no fue un proceso pacífico. La violencia estuvo presente a través de grupos terroristas de extrema derecha y de extrema izquierda que intentaban impedir su desarrollo. La extrema izquierda estuvo representada principalmente por ETA, FRAP y GRAPO, que llevaron a cabo asesinatos, atentados y secuestros contra miembros de las fuerzas del orden público, militares y personalidades franquistas. La extrema derecha, por su parte, asesinó a cinco abogados laboralistas en la calle de Atocha en Madrid, en un suceso conocido como la Matanza de Atocha.

La Ley para la Reforma Política

Para avanzar en las reformas, era necesario desmantelar la estructura del régimen franquista y acabar con sus instituciones. El gobierno de Suárez presentó la Ley para la Reforma Política a las Cortes. Sus objetivos eran:

  • Recuperar la soberanía nacional.
  • Establecer unas Cortes cuyos miembros fueran elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto.
  • Defender los derechos fundamentales.
  • Reconocer el pluripartidismo.

Esta ley permitía una ruptura pactada del sistema, evitando rupturas traumáticas. Con rango de ley fundamental, fue aprobada en las Cortes y sometida a referéndum popular en diciembre de 1976.

Desmantelamiento del Régimen y Legalización de Partidos

El gobierno suprimió el Tribunal de Orden Público (TOP), encargado de la represión política desde 1963, legalizó los partidos políticos y disolvió el Movimiento Nacional.

Hacia las Elecciones de 1977

Suárez y los líderes de la oposición pactaron la ley electoral y la convocatoria de elecciones para el 15 de junio de 1977. La legalización del Partido Comunista de España (PCE) fue uno de los escollos más difíciles, ya que este partido era la "bestia negra" del franquismo y tanto los militares como buena parte del régimen se oponían a su reconocimiento. El compromiso de los comunistas, liderados por Santiago Carrillo, de aceptar la legalidad y las instituciones españolas, eliminó cualquier obstáculo. La legalización final del PCE se produjo en abril de 1977, aunque provocó la dimisión del ministro de Marina como rechazo a la política del gobierno. De cara a las elecciones, Adolfo Suárez formó y lideró la coalición Unión de Centro Democrático (UCD), compuesta por pequeños grupos reformistas.

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