Transición a la Segunda República: Caída de Primo de Rivera y Fin de la Monarquía (1930-1931)
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El Declive de la Dictadura de Primo de Rivera y el Fin de la Monarquía de Alfonso XIII (1930-1931)
El Agotamiento de la Dictadura de Primo de Rivera
La dictadura de Miguel Primo de Rivera, que había prometido estabilidad y progreso, comenzó a mostrar signos de agotamiento a finales de la década de 1920. Diversos factores contribuyeron a su declive:
- Impacto de la crisis económica global: Tras el Crack de la Bolsa de Nueva York en 1929, los problemas económicos se extendieron con gran rapidez por España, manifestándose en inflación, una drástica caída del comercio y un alarmante aumento del paro. Esto puso fin a la etapa de bonanza económica que había caracterizado los primeros años de la dictadura.
- Creciente descontento social: La vuelta de los movimientos huelguísticos acrecentó la oposición a la dictadura, evidenciando un profundo malestar entre la población.
- Aislamiento político: Primo de Rivera se encontraba enfermo, cansado y desilusionado. Incluso el monarca, Alfonso XIII, empezaba a marcar sus distancias con el dictador.
Finalmente, el 30 de enero de 1930, Miguel Primo de Rivera decidió presentar su renuncia al rey y marchó a París, donde falleció dos meses más tarde.
El Fin de la Monarquía (Enero de 1930 - Abril de 1931)
Con la dimisión de Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII encargó al general Dámaso Berenguer la formación de un nuevo gobierno con el objetivo de retornar a la normalidad constitucional. Se puso en vigor la Constitución de 1876, pero el intento de Alfonso XIII de devolver al régimen anterior fracasó estrepitosamente.
El Gobierno de Berenguer y el Auge Republicano
La mayoría de los antiguos políticos se negaban ahora a colaborar con la monarquía, y los efectos de la crisis económica mundial reforzaron el ambiente general de descontento. El gobierno de Berenguer era débil, no contaba con apoyos ni ofrecía soluciones efectivas. La campaña antimonárquica de los republicanos, a la que se unieron los partidos obreros y los autonomistas catalanes y gallegos, crecía sin cesar.
La complicidad del rey con la dictadura y la imposibilidad de los partidos tradicionales para articular un sistema político aceptable por los españoles, favoreció el auge del republicanismo.
La Conspiración Republicana y el Pacto de San Sebastián
Para coordinar la labor de oposición, se creó un Comité Revolucionario (fruto del Pacto de San Sebastián), al que se unieron el PSOE y la UGT. Este comité fue apoyado por intelectuales y universitarios, y respaldado por acciones del ejército, como la sublevación militar republicana en Jaca y la ocupación del aeródromo de Cuatro Vientos.
Alfonso XIII se vio cada vez más aislado. Muchos militares empezaron a ver con buenos ojos la opción republicana, e incluso la CNT apoyó la conspiración para traer la República.
Las Elecciones Municipales de 1931 y la Proclamación de la República
El gobierno de Berenguer entró en crisis y cayó. El nuevo gobierno, presidido por el almirante Juan Bautista Aznar, decidió convocar elecciones municipales para el día 12 de abril de 1931. Sin embargo, estas elecciones locales se convirtieron en un plebiscito sobre la monarquía.
Aunque en el conjunto del Estado las candidaturas monárquicas ganaron, el triunfo de las candidaturas republicano-socialistas en la casi totalidad de las capitales de provincia y en las grandes ciudades —donde el voto era más auténtico y menos influido por el caciquismo— se consideró una desautorización de la monarquía. El propio rey lo comprendió así.
El 14 de abril, el mismo día en que se proclamaba la Segunda República Española, el rey Alfonso XIII abandonó España, partiendo hacia el exilio, poniendo fin a la monarquía borbónica en España.