Tratamientos térmicos de los aceros: recocido, normalizado, temple y revenido
Tratamientos térmicos de los aceros
Recocido de regeneración
El objetivo es obtener una estructura blanda y con propiedades uniformes. Consiste en calentar a una temperatura superior a Ac3 o Acm, hasta conseguir la austenización completa y homogénea de la austenita, seguido de un enfriamiento lento, ya que la austenita residual se transforma en perlita laminar gruesa, obteniéndose así una perlita blanda.
Recocido de ablandamiento
Pretende reducir la dureza de las piezas por su posterior mecanizado. Los aceros hipereutectoides pueden quedar excesivamente duros, incluso después del recocido de regeneración. Lo adecuado es hacerlo que no consiga la austenita total. Se aplica una temperatura de 25 a 40 ºC por encima de Ac1. Este tratamiento suele ser eficaz, pero en el caso de aceros altamente aleados, la dureza puede seguir siendo excesiva.
Recocido contra acritud
Pretende eliminar la acritud y recuperar la capacidad de deformación de los aceros. Se realiza calentando los aceros hasta unos 20 o 30 ºC por debajo de Ac1, con un mantenimiento de 30 a 60 minutos, seguido de un enfriamiento al aire.
Normalizado
Es un tratamiento térmico que consta de un calentamiento a una temperatura superior a Ac3 o Acm para obtener la austenita total, seguido de un enfriamiento al aire, con lo cual queda a medio camino entre el recocido y el temple.
Temple
Tiene como objetivo mejorar las características de resistencia de los aceros:
- Elevar la carga de rotura
- El límite elástico
- La dureza
Con esto se pretende disponer de materiales que, con una elevada carga de resistencia, permitan utilizar secciones resistentes menores y por tanto elementos más ligeros. Consiste en calentar a una temperatura superior a Ac3 o Acm, mantener a esa temperatura el tiempo suficiente para asegurar la transformación total en austenita y la homogeneidad de esta, y a continuación enfriar a una velocidad superior a la crítica de temple.
Medios de enfriamiento empleados
- El agua: debe evitarse que el agua se caliente durante el temple. Conviene que su temperatura oscile entre 15 y 20 ºC.
- El aceite: se emplean aceites animales, vegetales y minerales. También los de pescado, ballena... Los aceites animales y vegetales, a temperaturas de 50 a 125 ºC, se descomponen, espesan y se vuelven gomosos, dando temples bastante irregulares. Resultan caros y de olor desagradable.
- Las sales fundidas.
Revenido
Consiste en calentar por debajo de la temperatura Ac1, manteniendo a esa temperatura de 1/2 a 4 horas y enfriar rápidamente al aire. Se pretende eliminar tensiones. Hay que evitar realizarlo a temperaturas entre 200 y 400 ºC, ya que se puede producir una fragilización de los aceros. Se trata por tanto de mejorar la capacidad del acero para soportar esfuerzos que no sean elásticos, como golpes.
Curvas S o D.T.T.T.
Son unos diagramas que recogen las diferentes transformaciones en función del tiempo y la temperatura (D.T.T.T.). Por su forma también se conocen como curvas S.
Tratamiento térmico
Consiste en calentar hasta la austenización, seguido de un enfriamiento a la velocidad apropiada para obtener en el acero la estructura que posea las características que se buscan.
Diferencia entre temple y normalizado
El temple es un tratamiento de resistencia y el normalizado es un tratamiento de ablandamiento.
Estructura final obtenida en un proceso de martempering
Martensita revenida.
El proceso de martempering se emplea en la fabricación de piezas pequeñas o herramientas de acero al C o de baja aleación, siendo su estructura final la bainita.
Objetivo de los tratamientos termoquímicos
- Cementación: genera cementita en su capa superficial.
- Nitruración: busca el grado de dureza más elevado.
- Sulfinización: dotar a las piezas de una capa resistente al rozamiento y al desgaste.
- Cianuración: los espesores conseguidos son pequeños, pero de buena dureza.
Diferencia entre carbonitruración y cianuración
En la cianuración se utilizan sales cianídricas y en la carbonitruración no.