Triángulo de Seilacher: factores que limitan el cambio morfológico en vertebrados marinos

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Triángulo de Seilacher: factores que limitan el cambio morfológico

Según la teoría del triángulo de Seilacher, los factores que limitan el cambio morfológico son tres:

1. Factor funcional

La morfología de los seres vivos se adecua a su modo de vida.

Así, ictiosaurios, tiburones y delfines, perteneciendo a linajes diferentes, han evolucionado adquiriendo características morfológicas similares para adaptarse al medio acuático; por ejemplo, el cuerpo fusiforme. En cuanto a la locomoción, los delfines y muchos ictiosaurios presentan un movimiento de la cola en el plano dorsoventral (arriba-abajo), mientras que la mayoría de los peces óseos y muchos tiburones realizan movimientos laterales (mediolaterales) de la cola. La aleta caudal del tiburón suele ser heterocerca; en muchos ictiosaurios la flexión del eje caudal produce una morfología diferente (a menudo descrita como hipocerca o con fuerte curvatura ventral según el grupo), y la del delfín es simétrica y adecuada para el movimiento dorsoventral.

Otro ejemplo de convergencia evolutiva entre delfines e ictiosaurios es la presencia de un cráneo alargado, adaptado a su forma y tipo de alimentación.

2. Factor fabricacional

Las estructuras morfológicas dependen de las estructuras anatómicas y fisiológicas disponibles, lo que limita las posibilidades de cambio en la evolución.

La aleta dorsal del tiburón está sostenida por tejido cartilaginoso; en delfines e ictiosaurios la aleta dorsal se compone esencialmente de tegumento, tejido conectivo y músculo, sin el tipo de estructura cartilaginosa que caracteriza a los peces cartilaginosos.

3. Factor filogenético

La morfología está condicionada por la historia evolutiva.

Así, tiburones, delfines e ictiosaurios forman parte del reino Animalia, pero difieren en su historia filogenética. Sin embargo, delfines e ictiosaurios comparten características derivadas de antepasados tetrápodos: presentan estructuras comunes asociadas a los cordados como columna vertebral, presencia de mandíbula (gnatostomados), cráneo que protege el encéfalo y sujeta la región faríngea. Los tiburones presentan esqueleto cartilaginoso; los delfines e ictiosaurios presentan esqueleto osificado.

Los delfines son vivíparos, los ictiosaurios fueron en muchos casos ovovivíparos y los tiburones presentan distintos modos reproductivos: ovíparos, ovovivíparos y vivíparos.

Los delfines e ictiosaurios son tetrápodos y amniotas, y se diferencian por tener el cráneo con distinta herencia filogenética (delfines: sinápsidos; ictiosaurios: tradicionalmente considerados euriápsidos o diápsidos modificados). Además, todos los tetrápodos tienen, como condición ancestral, una extremidad con cinco dedos (pentadactilia), aunque estos dedos hayan adoptado funciones diferentes en cada grupo. Los tiburones son peces condrictios.

El tiburón posee branquias, mientras que el ictiosaurio y el delfín tienen pulmones. Los tiburones presentan hendiduras branquiales y el cuerpo recubierto de escamas (específicamente escamas placoides o dentículos dérmicos).

Por lo tanto, se pueden explicar las mayores semejanzas entre ictiosaurios y delfines entre sí, en comparación con los tiburones, pues los primeros comparten antepasados comunes terrestres y una historia evolutiva filogenética más próxima.

Resumen de comparaciones clave

  • Morfología externa: cuerpo fusiforme en los tres grupos (convergencia funcional).
  • Movimiento de la cola: delfines e ictiosaurios, dorsoventral; muchos tiburones, movimiento lateral.
  • Soporte de la aleta dorsal: tiburón, cartílago; delfines e ictiosaurios, tejido dérmico y muscular.
  • Esqueleto: tiburón, cartilaginoso; delfines e ictiosaurios, osificado.
  • Respiración: tiburón, branquias; delfín e ictiosaurio, pulmones.
  • Reproducción: variada en tiburones; delfines vivíparos; ictiosaurios frecuentemente ovovivíparos.
Notas finales

El concepto del triángulo de Seilacher ayuda a entender por qué especies de orígenes filogenéticos distintos pueden parecer semejantes: la función, la construcción anatómica y la herencia filogenética condicionan y limitan las trayectorias evolutivas posibles.

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