Urbanismo y Fundación de las Ciudades en el Imperio Romano
Clasificado en Latín
Escrito el en
con un tamaño de 3,13 KB
El Modelo de la Ciudad Romana y su Rol en la Romanización
La ciudad de Roma sirvió como modelo, con sus instituciones y edificios públicos, para la fundación del resto de las ciudades del Imperio. Las ciudades romanas constituyeron un factor de romanización, ya que solían ubicarse estratégicamente para controlar las rutas comerciales y eran habitadas normalmente por colonos procedentes de Italia que introducían un factor de estabilidad entre la población indígena.
El Ritual de la Fundación: La Inauguratio
Los romanos tomaron el ritual de la inauguratio o fundación de una ciudad de los etruscos, y consistía básicamente en lo siguiente:
- En primer lugar, un augur consultaba los presagios y confirmaba si el lugar resultaba propicio para los dioses.
- En caso favorable, se procedía a la inauguratio: se marcaba el perímetro de la ciudad, en el lugar elegido, con un arado tirado por dos bueyes.
- Después se efectuaba la delimitación: se establecían tres zonas (sagrada, pública y residencial).
- Más tarde un sacerdote oficiaba la consagración: un sacrificio en honor de la Tríada Capitolina (formada por los dioses Júpiter, Juno y Minerva).
- Por último se llevaba a cabo la centuriación, o división del territorio en centurias o parcelas cuadradas, y se hacía el reparto entre los colonos.
El Corazón de la Urbe: El Foro y los Edificios Públicos
El núcleo de las ciudades era el foro. Se trataba de una gran plaza porticada, por lo general rectangular, donde se hallaban los edificios públicos principales: la curia o sede del Senado, las basílicas o edificios civiles donde se celebraban procesos públicos y operaciones comerciales, y los templos, especialmente el consagrado a la Tríada Capitolina.
En las proximidades del foro se encontraban los mercados y los edificios dedicados al ocio y los espectáculos: termas, circo, anfiteatro y teatro.
Organización Urbanística: Ejes y Trazado
Una ciudad romana típica estaba articulada sobre dos ejes principales: el cardo maximus, la vía que recorría la ciudad de norte a sur, y el decumanus maximus o la calle que atravesaba la ciudad de este a oeste; en la intersección se localizaba el foro.
El trazado del resto de las calles, alineadas en paralelo al cardo y al decumanus, obedecía a una organización geométrica que dividía el espacio en cuadrículas, denominadas insulae ("manzanas"). Cada una de ellas era ocupada por edificios públicos o privados. Normalmente la ciudad se rodeaba con una muralla que tenía cuatro puertas en los extremos de las dos vías principales.