Vasos sanguíneos, ciclo cardíaco e intestino grueso: funciones, estructuras y enzimas

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Vasos sanguíneos

Los vasos sanguíneos son conductos que permiten la circulación de la sangre por todo el organismo. Entre ellos destacan:

  • Capilares: son del tamaño de un cabello; están formados por una sola capa de células, lo que permite el intercambio de sustancias. Se unen con las arterias y venas (capilares arteriales y venosos) y forman extensas redes alrededor de los tejidos.
  • Venas: conducen la sangre hacia el corazón; poseen paredes más delgadas y menos elásticas que las arterias y contienen válvulas semilunares en su interior que impiden el retroceso de la sangre. No suelen soportar presiones elevadas.
  • Arterias: transportan la sangre que sale de los ventrículos y están formadas por paredes gruesas y elásticas; resisten la alta presión arterial.

Ciclo cardíaco

El ciclo cardíaco describe los eventos eléctricos y mecánicos que permiten el llenado y vaciado de las cavidades cardíacas:

  1. Diástole auricular: durante la diástole auricular, la sangre llega a las aurículas.
  2. Sístole auricular: la sístole auricular impulsa la sangre hacia los ventrículos y las válvulas auriculoventriculares se abren.
  3. Sístole ventricular: durante la sístole ventricular, las válvulas auriculoventriculares se cierran y, al abrirse las válvulas sigmoideas, la sangre pasa a la arteria aorta y a la arteria pulmonar.

Intestino grueso

El intestino grueso tiene una longitud aproximada de 1,50 m; se encuentra después del intestino delgado y se comunica con éste por medio de la válvula ileocecal. Se diferencia en cuatro zonas principales:

  • Cólon ascendente: la primera porción de éste es el ciego, una bolsa pequeña donde se alojan microorganismos que degradan la celulosa.
  • Cólon transverso
  • Cólon descendente
  • Recto

Estas zonas albergan la flora intestinal normal. La flora actúa sobre los alimentos que aún no han podido ser digeridos; a partir de algunos de ellos se obtienen aminoácidos y vitaminas (generalmente vitamina K, indispensable para la coagulación de la sangre). También se produce gas metano, que se elimina a través de las flatulencias. Gracias a la absorción de agua (H2O), el contenido intestinal se hace cada vez más sólido hasta formar la materia fecal.

Glándulas salivales, faringe y esófago

Glándulas salivales: sublingual, submaxilar y parótida. Producen saliva que inicia la digestión de carbohidratos y facilita la deglución.

Faringe y esófago: en estas regiones no se realiza digestión química significativa; su función principal es el paso del alimento desde la boca hacia el estómago.

Estómago

El jugo gástrico contiene ácido clorhídrico y enzimas que facilitan la digestión:

  • Pepsina: degrada proteínas.
  • Lipasa gástrica: actúa sobre lípidos (grasas).

Hígado y páncreas

El hígado produce bilis, que emulsiona y ayuda a la digestión de las grasas (formación de micelas). El páncreas produce jugo pancreático que contiene diversas enzimas; ambos se vierten en el duodeno:

  • Tripsina: degrada polipéptidos a aminoácidos.
  • Lipasa pancreática: degrada lípidos a ácidos grasos y glicerol.
  • Amilasa pancreática: degrada carbohidratos (maltosa) hacia moléculas que pueden convertirse en glucosa.

El intestino grueso también participa en la absorción final de agua, sales minerales y vitaminas, y, junto con la acción de la flora intestinal y las secreciones hepáticas y pancreáticas, completa el proceso digestivo.

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