Vida y Obra Teatral de Ramón María del Valle-Inclán
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La trayectoria dramática de Valle-Inclán (1866-1936)
Escritor gallego, muy pronto marcha a Madrid, donde es famoso por sus excentricidades y su inconfundible figura. Su vida está salpicada de anécdotas (perdió el brazo izquierdo en una riña). El talante inconformista de su atuendo se corresponde también con su ideología, contradictoria en muchas ocasiones, con una evolución ideológica distinta a la del 98. De joven fue carlista y terminó relacionado con el Partido Comunista, aunque también tiene escritos alabando al fascista Mussolini.
Es autor de una obra extensa y variada. Fue un excelente narrador (Las Sonatas), poeta y, sobre todo, dramaturgo. Sus obras teatrales no se representaron en vida; fueron relegadas a ser “teatro para leer”. Sin embargo, hoy se le considera un genio por su gran originalidad, sus planteamientos radicales, la riqueza y expresividad de su lenguaje y su variedad temática.
Aunque Valle ha sido adscrito a la Generación del 98, fue mucho más crítico que ellos. Su inagotable búsqueda artística le llevó de un Modernismo inicial a la creación de un género nuevo: el esperpento. En su teatro, podemos señalar estas etapas:
1. Etapa modernista o decadentista
Hasta 1906, toda su producción es modernista. Aunque se dedica fundamentalmente a la narrativa (Las Sonatas son la prosa más brillante del Modernismo español), comienza sus primeros pasos en el teatro con el Modernismo. Destaca El yermo de las almas.
2. Etapa intermedia o ciclo mítico
Aquí se sitúan las Comedias bárbaras, una trilogía formada por Águila de blasón, Romance de lobos y Cara de plata. Es la historia de una familia en una Galicia mítica y rural donde los personajes actúan gobernados por instintos y pasiones violentas y primitivas (sexo, dinero, poder) en un clima lleno de supersticiones, mitos y episodios truculentos (violaciones, asesinatos…).
La culminación de este ciclo es Divinas palabras (1920), donde aparecen seres monstruosos y diabólicos, deformes (un enano hidrocéfalo) y donde la avaricia y la lujuria desencadenan los conflictos en una Galicia rural y sórdida.
Simultáneamente, desarrolla una serie de farsas con personajes convertidos en fantoches y marionetas ridículas: Farsa italiana de la enamorada del rey y Farsa y licencia de la Reina Castiza (1920), que pintan un retablo despiadado de la España isabelina.
3. El esperpento
Con este nombre, Valle inventa un género literario propio basado en la deformación de personajes y valores para denunciar la degradación social del país. Lo explica en la famosa escena XII de Luces de bohemia. Los rasgos formales del esperpento son:
- Riqueza del lenguaje, muy elaborado y personal.
- Mezcla de lo trágico con lo cómico, lo sublime y lo vulgar.
- Gran número de personajes y continuos cambios de espacio y tiempo entre las escenas.
- Intención satírica y burlesca.
Aquí se sitúan estas obras:
- La trilogía Martes de carnaval: Los cuernos de don Friolera es una parodia del honor calderoniano; Las galas del difunto trata sobre la guerra de Cuba; y La hija del capitán esperpentiza el golpe de Estado de Primo de Rivera.
- Luces de bohemia (1920 y 1924): Es su obra maestra. Representa en 15 escenas la última noche del poeta ciego Max Estrella, inspirado en la figura del novelista Alejandro Sawa. Es un simbólico “descenso a los infiernos” de la desolación, la miseria y la injusticia. Se hace una crítica bestial de la España de su tiempo: la corrupción política, el conformismo burgués, la miseria del pueblo, la represión ideológica y policial… Aparece un humor agrio que mueve más al llanto que a la risa.
En estos años, Valle escribe también novelas: Tirano Banderas o El ruedo ibérico.
Valle entronca con una tradición muy española: la furia crítica de Quevedo, Velázquez como pintor de infantas y enanos, o las pinturas negras de Goya. También recibe influencias del expresionismo europeo (en los ambientes sórdidos y desagradables). Con el esperpento, Valle, desengañado de lujos decadentes y princesitas, vuelve al 98, a su patria, a la gran tragedia de España.