La Vida Obrera en la Revolución Industrial: Geografía y Sociedad

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Condiciones de Vida y Trabajo de la Clase Obrera Industrial

1. Salarios y Condiciones Laborales

Los salarios eran muy bajos y apenas ajustados para satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores. El trabajo infantil estaba mucho peor remunerado, lo mismo que el de las mujeres, que percibían alrededor de la mitad del salario de los hombres. A partir de los años cincuenta, los salarios tendieron a subir, especialmente para los obreros cualificados, pero el nivel de vida de los trabajadores continuó siendo muy bajo.

2. Vivienda y Urbanismo en los Barrios Obreros

En las zonas industriales, se consideró conveniente que las viviendas de los trabajadores estuvieran cerca de las fábricas. Así surgieron los barrios obreros, que se extendían por los suburbios de las principales ciudades. Estos barrios crecieron de forma desordenada, sin que los poderes municipales se preocuparan de atender a servicios esenciales como:

  • El trazado ordenado de calles
  • Alumbrado público
  • Conducción de aguas
  • Alcantarillado
  • Recogida de basuras

Esa situación, unida al hacinamiento y la mala ventilación, aumentaba el peligro de infecciones. El interior de las viviendas era muy pobre, con pocas habitaciones, siendo frecuentes las cocinas y letrinas comunitarias.

3. Dieta, Indumentaria y Mejoras a Finales del Siglo XIX

A finales del siglo XIX, la situación de los obreros mejoró en cierta medida, en parte debido al descenso de los precios agrícolas y también gracias a las conquistas sociales, y a una mayor preocupación de los poderes por la situación de los obreros, temerosos de la fuerza del movimiento obrero. En relación con la dieta, el alimento principal siguió siendo la harina en forma de pan o de gachas, y la patata, que se difundió de forma extraordinaria hacia la mitad del siglo XIX. La indumentaria del trabajador se diferenciaba claramente de la de los burgueses: la blusa y la gorra eran elementos distintivos de los hombres; y un vestido largo, era el atuendo de las mujeres.

4. Ocio y Vida Social

El centro de ocio de los obreros era la taberna, único lugar que permitía relacionarse fuera del trabajo. Este hecho, junto con las duras condiciones laborales, tuvo mucho que ver con el alto grado de alcoholismo existente entre las clases trabajadoras. El movimiento obrero intentó mejorar el ocio de los obreros a través de nuevos centros como las casas del pueblo, donde además de reunirse para debatir sobre aspectos laborales y políticos, se podía encontrar una alternativa a la taberna con clases, charlas, teatro, biblioteca, etc.

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