La vida es sueño: Acto III - Conflicto entre Clotaldo y Rosaura

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Acto III de *La vida es sueño*

Escena entre Clotaldo, Basilio y Rosaura

Sale Clotaldo.

Clotaldo:

¡Gracias a Dios que vivo a tus pies llego!

Basilio:

Clotaldo, ¿pues qué hay de Segismundo?

Clotaldo:

Que el vulgo, monstruo despeñado y ciego, la torre penetró, y de lo profundo

de ella sacó su príncipe, que luego

que vio segunda vez su honor segundo, valiente se mostró, diciendo fiero

que ha de sacar al cielo verdadero.

Basilio:

Dadme un caballo, porque yo en persona

vencer valiente a un hijo ingrato quiero; y en la defensa ya de mi corona, lo que la ciencia erró, venza el acero.

Vase Estrella, y tocan al arma. Sale Rosaura y detiene a Clotaldo.

Rosaura:

Aunque el valor que se encierra

aquí, altivo, osado y fuerte,

volver por mi honor podrás,

pues que ya resuelto estás

a vengarme con su muerte.

Clotaldo:

Verdad que me incliné,

desde el punto que te vi,

a hacer, Rosaura, por ti,

testigo tu llanto fue,

cuanto mi vida pudiese.

Lo primero que intenté

quitarte aquel traje fue;

porque, si Astolfo te viese,

te viese en tu propio traje,

sin juzgar a liviandad

la loca temeridad

que hace del honor ultraje.

En este tiempo trazaba

cómo cobrar se pudiese

tu honor perdido, ¡aunque fuese

tanto tu honor me arrestaba!,

dando muerte a Astolfo. ¡Mira

qué caduco desvarío!

Si bien, no siendo rey mío,

ni me asombra ni me admira.

Darle pensé muerte, cuando

Segismundo pretendió

dármela a mí, y él llegó

su peligro atropellando,

a hacer en defensa mía

muestras de su voluntad,

que fueron temeridad

pasando de valentía.

Pues ¿cómo yo agora, advierte,

teniendo alma agradecida,

a quien me ha dado la vida

le tengo de dar la muerte?

Y así, entre los dos partido

el afecto y el cuidado,

viendo que a ti te la he dado,

y que de él la he recibido,

no sé a qué parte acudir,

no sé qué parte ayudar.

Si a ti me obligué con dar,

de él lo estoy con recibir,

y así, en la acción ofrece,

nada a mi amor satisface,

porque soy persona que hace,

y persona que padece.

Rosaura:

No tengo que prevenir

que en un varón singular, cuanto es noble acción el dar, es bajeza el recibir.

a mi honor en riesgo tanto,

pues yo le prefiero, cuanto

va de dar a recibir.

Clotaldo:

Aunque la nobleza vive

de la parte del que da,

el agradecerle está

de parte del que recibe;

y pues ya dar he sabido,

ya tengo con nombre honroso

el nombre de generoso;

déjame el de agradecido,

pues le puedo conseguir

siendo agradecido, cuanto

liberal, pues honra tanto

el dar como el recibir.

Rosaura:

De ti recibí la vida,

y tú mismo me dijiste,

cuando la vida me diste,

que, aunque de ti recibida

la has dado; y pues

el dar engrandece más,

sé antes liberal; serás

agradecido después.

Clotaldo:

Vencido de tu argumento

antes liberal seré.

Yo, Rosaura, te daré

mi hacienda, y en un convento

vive; que está bien pensado

el medio que solicito;

pues huyendo de un delito,

te recoges a un sagrado,

que cuando tan dividido,

el reino desdichas siente,

no he de ser quien las aumente,

habiendo noble nacido.

Con el remedio elegido

soy con el reino leal,

soy contigo liberal,

con Astolfo, agradecido;

y así escogerle te cuadre,

quedándose entre los dos

que no hiciera, ¡vive Dios!,

más, cuando fuera tu padre.

Rosaura:

Cuando tú mi padre fueras,

sufriera esa injuria yo;

pero no siéndolo, no.

Clotaldo:

¿Pues qué es lo que hacer esperas?

Rosaura:

Matar al duque.

Clotaldo:

¿Una dama que padres no ha conocido, tanto valor ha tenido?

Rosaura:

Sí.

Clotaldo:

¿Quién te alienta?

Rosaura:

¡Mi fama!

Clotaldo:

Mira que a Astolfo has de ver...

Rosaura:

Todo mi honor lo atropella.

Clotaldo:

...tu rey, y esposo de Estrella.

Rosaura:

¡Vive Dios, que no ha de ser!

Clotaldo:

Es locura.

Rosaura:

Ya lo veo.

Clotaldo:

Pues véncela.

Rosaura:

No podré.

Clotaldo:

Pues perderás...

Rosaura:

Ya lo sé.

Clotaldo:

...vida y honor.

Rosaura:

Bien lo creo.

Clotaldo:

¿Qué intentas?

Rosaura:

Mi muerte.

Clotaldo:

Mira que ese es despecho.

Rosaura:

Es honor.

Clotaldo:

Es desatino.

Rosaura:

Es valor.

Clotaldo:

Es frenesí.

Rosaura:

Es rabia, es ira.

Clotaldo:

En fin, ¿que no se da medio a tu ciega pasión?

Rosaura:

No.

Clotaldo:

¿Quién ha de ayudarte?

Rosaura:

Yo.

Clotaldo:

¿No hay remedio?

Rosaura:

No hay remedio.

Clotaldo:

Piensa bien si hay otros modos...

Rosaura:

Perderme de otra manera.

Vase Rosaura.

Clotaldo:

Pues has de perderte, espera

hija, espera y perdámonos todos.