La Vocación Cristiana: El Camino hacia la Santidad y el Servicio al Prójimo

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La Vocación: Un Llamado a la Santidad

Vocación (del latín vocare) es una llamada a algo. La vocación de todo ser humano es la santidad (capax Dei); para alcanzar esta vocación existen distintos caminos que Dios nos prepara a cada uno según más nos convenga. Para Dios, todo tiene una razón profunda en su amor eterno (Ef 1,4).

La vocación cristiana se basa en la certeza de que la vida no es una posesión indiferente, sino que Dios nos la ha regalado para seguir el camino preestablecido por Él. La vida es don y regalo, tarea y responsabilidad.

Dimensión Comunitaria y Fraternidad

La vocación presenta un carácter comunitario y, por ende, estamos llamados a la fraternidad. El hombre se desarrolla dando y recibiendo en sociedad. La vocación cristiana tiene siempre una dimensión de servicio que consiste en ayudar a todos, especialmente a los más necesitados.

Fe, Obras y el Servicio al Prójimo

Debe existir una relación entre la fe y las obras (Sant 2, 15-17). Cuando la fe y la entrega a Dios son verdaderas, estas tienen consecuencias positivas en el creyente.

  • Humildad y servicio: Jesús, en el lavatorio de los pies, muestra su humildad y, al terminar, les dijo a los Apóstoles (Jn 13,15; Mc 10,45).
  • El prójimo: La fe exige vivir para los demás; el cristiano está llamado a darse al prójimo. La ley de Dios se resume así (Lc 10, 27).
  • La regla de oro: Jesús nos enseñó la regla de oro de la caridad cristiana (Mt 25,40). Esto supone un compromiso no solo para con los más cercanos, sino también con todo el mundo, incluso con los enemigos.

La Pobreza como Virtud Cristiana

Esta bienaventuranza aparece en el Evangelio (Mt 5,5). La pobreza es una virtud, es decir, un hábito operativo bueno y fundamental.

Desprendimiento y Sobriedad

La pobreza como virtud consiste en saber desprenderse de los bienes materiales. No es necesario ser pobre materialmente para ser pobre de espíritu. Es necesario vivir sobria y templadamente. Jesús afirma que (Lc 16,13), pues quien está apegado a las riquezas difícilmente puede servir a Dios y a los demás (Mc 10, 23-27).

Los bienes materiales no confieren dignidad, solo la existencia. La pobreza tiene una dimensión social con el fin de alcanzar un mundo más justo. Se necesita una actitud de iniciativa en el ámbito laboral. La generosidad va unida a la pobreza; por ello, debemos ayudar a los más desfavorecidos.

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