De Zares a Soviets: Revolución Rusa, Causas y Consecuencias (1905-1917)

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1. La Rusia de los Zares

1.1. Un Imperio Inmenso y Atrasado

El zar estaba investido de un poder absoluto, y el régimen político del imperio era una autocracia. Se apoyaba en una fiel burocracia, un numeroso ejército y en la Iglesia Ortodoxa. El Imperio ruso era fundamentalmente una economía agraria. Las condiciones de vida de los campesinos eran muy precarias, y en algunas partes aún pervivía la servidumbre; se trataba de una cultura técnicamente atrasada. Desde finales del siglo XIX, el capitalismo había penetrado en la parte más occidental del imperio y había iniciado un proceso de industrialización. La industrialización comportó la aparición de un importante contingente de obreros industriales.

1.2. El Crecimiento de la Oposición

La oposición al zarismo y a sus arcaicas estructuras sociales fue creciendo como resultado del proceso de industrialización. En Rusia, tomaron fuerza algunos movimientos conocidos como populistas, en los cuales el anarquismo consiguió un notable arraigo. En sus filas se crearon organizaciones como Tierra y Libertad, que propugnaba el reparto de la tierra entre los campesinos. Se crearon partidos liberales y de composición burguesa, como el Partido Democrático Constitucional. La influencia del marxismo dio lugar al Partido Socialdemócrata Ruso, con Lenin como su líder más destacado. A comienzos del siglo XX, el partido se escindió en dos alas: bolchevique y menchevique.

1.3. La Revolución de 1905 y los Intentos de Reforma

Durante el reinado de Nicolás II, la agitación social y política aumentó como resultado de las malas condiciones de vida. La penuria económica se había visto agravada por la derrota militar rusa en la guerra ruso-japonesa. En 1905, estalló un movimiento revolucionario contra la opresión zarista. La revolución tuvo fuerza en San Petersburgo, donde residía el zar, y fue reprimida por el ejército, dando lugar al llamado domingo sangriento. Después de la revolución, los gobiernos del zar Nicolás II emprendieron algunas reformas económicas y políticas. Se convocó una Duma, y el ministro Stolypin propuso una reforma agraria.

2. La Revolución de Febrero de 1917

2.1. La Coyuntura de la Primera Guerra Mundial

La mayoría de las fábricas se transformaron en industrias de guerra, y el reclutamiento de campesinos hizo disminuir la producción agraria. A ello se sumaron las derrotas militares ante Alemania, que Rusia no pudo evitar al contar con un ejército mal equipado y peor dirigido. Esta situación produjo una gran mortandad entre los combatientes. La confianza en el zar se había hundido, y los complots se sucedían en una corte en la que el monje Rasputín tenía cada vez mayor influencia sobre la zarina. El desastre militar y económico condujo a una revolución de mayor envergadura que la de 1905.

2.2. La Caída del Zarismo

El primer episodio revolucionario se desencadenó en febrero de 1917, cuando grupos populares salieron a la calle pidiendo el fin de la guerra. El movimiento comenzó el día 23 y culminó el día 27 en una huelga general. En todo el país, fueron formándose grupos de Soviets. El zar y su gobierno se negaron a abandonar la guerra; al final, el zar decidió abdicar. La Duma tomó protagonismo en la crisis e impuso un gobierno provisional. El nuevo gobierno prometió reformas políticas y sociales. La guerra continuaba; empezó entonces a perfilarse la existencia de un doble poder: el del gobierno provisional y el de los Soviets.

2.3. La Dualidad de Poderes

Lenin había defendido que la revolución debería superar su fase liberal burguesa para convertirse en una revolución proletaria. Las prometidas reformas del gobierno no avanzaban; ante el agravamiento de esta situación, Lvov fue sustituido por un socialista moderado partidario de acelerar reformas, Alexander Kerenski. Las dificultades del gobierno aumentaron a raíz de un golpe de Estado de los militares zaristas, protagonizado por el general Kornílov, para recuperar el poder. Los bolcheviques tomaron la iniciativa; Lenin convenció al partido y tomó un papel directo, convirtiéndose en un centro de la oposición al gobierno.

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