Emperadores Romanos: De Tiberio a Domiciano
7,11 Tiberio gestionó el imperio con enorme cobardía y grave crueldad, avaricia criminal y vergonzosa lujuria. Él mismo nunca luchó, llevando a cabo las guerras a través de sus legados. Nunca envió a ciertos reyes llevados junto a él por sobornos, como Arquelao el Capadocio, de quien convirtió el reino en provincia y ordenó que la ciudad más grande fuese llamada por su nombre, Cesarea, antes llamada Mazaca. Este, en el año vigésimo tercero de su imperio, a los setenta y ocho años, murió en Campania con gran alegría de todos.
7,12 Le sucedió César, de apodo Calígula, nieto de Druso, el hijastro de Augusto, y del propio Tiberio, criminalísimo y funestísimo, y el que había de purgar los crímenes de Tiberio. Asumió la guerra...