Ello, Yo y Superyó: Estructura de la Personalidad según Freud
Ello, Yo y Superyó
Ello (id), Yo (ego) y Superyó (superego)
- El ello es la parte más interior y más primitiva de la mente. Está constituido por todos aquellos elementos innatos (es decir, que son hereditarios y nacen ya con el niño) y los elementos reprimidos por la conciencia. Del ello procede toda la energía mental que mueve al individuo y que se da bajo la forma de pulsiones.
- El yo surge como consecuencia de las tensiones y excitaciones provocadas en el niño por los estímulos exteriores. Estas excitaciones y tensiones provocan la aparición de una conciencia primaria totalmente volcada sobre sí misma, pero que sirve como puente de enlace entre las puras apetencias del ello y la realidad externa. Una vez solucionadas las tensiones, el niño vuelve a dormirse hasta que nuevos estímulos le obligan a volverse al mundo exterior. Freud dice que el yo se rige por el principio de realidad.
- El superyó: en torno a los cuatro años tiene lugar un proceso al que, en el caso de los niños varones, Freud denomina complejo de Edipo y que tiene su equivalente en las niñas como complejo de Electra. Consiste en lo siguiente: en el niño aparece un vago deseo de poseer sexualmente a su madre. Este deseo va acompañado de odio hacia el padre, en quien ve un rival. Este deseo acabará generando sentimientos de culpa, motivados porque, al mismo tiempo que odia a su padre, se identifica con él y lo admira. La amenaza suele ser interiorizada como amenaza de castración. Estos sentimientos de culpa acabarán haciéndole renunciar a la madre e identificándose con el padre, que se convierte en una idea a imitar. Los padres se convierten en arquetipos de toda autoridad y de toda ley, cuya interiorización genera la conciencia moral o superyó.
Los procesos inconscientes:
- Procesos inconscientes innatos: a este tipo de procesos se les llama pulsiones, y pueden ser pulsiones eróticas (Eros) o tanáticas (Tanatos). Las pulsiones eróticas están gobernadas por el principio del placer, mientras que las pulsiones tanáticas buscan un equilibrio energético.
- Deseos y recuerdos reprimidos: forman parte del ello. Son aquellos deseos que chocan con la conciencia del individuo (superyó), de modo que son reprimidos, así como aquellos recuerdos traumáticos que son bloqueados y ocultados en el ello.
Mecanismos de defensa del yo
1. Represión: el yo se libra de un conflicto entre los deseos del ello y su sentimiento de culpa enviándolos al inconsciente y haciendo como si hubieran desaparecido.
2. Proyección: consiste en atribuir a otro individuo un deseo nuestro.
3. Racionalización: consiste en urdir una explicación racional para autojustificarse, ocultando los verdaderos motivos.
4. Negación: consiste en negarse a ver o en hacer como si no existiera.