El entierro del conde Orgaz: Obra maestra del Greco

Clasificado en Francés

Escrito el en catalán con un tamaño de 5,49 KB

El entierro del conde de Orgaz

Autor: El Greco
Cronología: finales del siglo XVI
Estilo: Manierismo español (siglos XVI-XVII)
Época histórica: Edad Moderna (siglos XVI-XVIII)

Descripción preiconográfica

La obra se inspira en una leyenda medieval que narra el milagro acontecido cuando don Gonzalo Ruiz, señor de la villa de Orgaz, murió en el siglo XII. En recompensa a su caridad con la iglesia, bajan del cielo San Esteban y San Agustín para enterrarlo.

Es una manifestación contrarreformista que exalta la virtud de la caridad como medio para la salvación y el culto a los santos intercesores ante Dios, ambos temas cuestionados por los protestantes.

La conexión entre las figuras pintadas y el espacio del espectador fue uno de los propósitos esenciales del pintor, para lo que emplea el cuerpo escorzado del conde y la figura que mira hacia el espectador señalando el milagro.

Aspectos técnicos

  • Soporte y materiales: óleo sobre lienzo. El pigmento se mezcla con aceite emulsionado, lo que se consigue una pasta que permite gran variedad de colores.
  • Veladuras: aplicación de capas sutiles que permiten ver lo representado debajo.
  • Empastado: varias capas que forman materia.
  • Permite mayor minuciosidad y rectificaciones.
  • Pincelada: suelta.

Composición

La obra se organiza en dos partes:

Zona inferior: sitúa el milagro, trasladado al siglo XVI y contemplado por un grupo de nobles toledanos contemporáneos del Greco. En primer plano aparece la figura de Gonzalo en el centro, en el momento de ser depositado por los dos santos. Junto a ellos se sitúa un niño vestido de negro que porta una antorcha y lleva un papel con una fecha (posible hijo del Greco). A la derecha se encuentra el párroco de Santo Tomé abriendo sus manos y alzando la mirada hacia el cielo, vestido con la camisa blanca de los trinitarios. Lo acompañan dos sacerdotes: uno porta el Libro de los Difuntos y otro la cruz procesional. A la izquierda aparecen dos figuras con hábitos de franciscanos y agustinos. Tras ellas se sitúan los nobles toledanos.

Las manos indican el escaso movimiento existente en la escena y refuerzan la expresividad de los rostros, en los que el Greco capta distintos estados de ánimo, entre los que destaca la aceptación sincera de lo sobrenatural. Esta zona inferior está circunscrita en un rectángulo en el que desaparece el suelo y las figuras avanzan hacia delante por el peso del cadáver y la isocefalia de los nobles, que anula la perspectiva.

Zona superior: es la zona de la Gloria, hacia donde se dirige el alma de don Gonzalo. Se organiza a través de un rombo que crea un movimiento ascendente hacia la figura de Cristo, que corona la composición. Viste ropas blancas, símbolo de pureza, y está sentado. A su derecha se sitúa la Virgen, de azul y rojo, que simbolizan eternidad, pureza, amor y dolor. Frente a ella aparece una figura semidesnuda, San Juan Bautista. En la zona izquierda de la Gloria, San Pedro porta las llaves de la Iglesia, acompañado de ángeles y otros santos. A la derecha aparecen San Pablo, Santo Tomás y Felipe II. Las figuras de la parte superior cuentan con un mayor movimiento, destacando los escorzos.

Elementos de unión: entre ambas zonas aparecen una serie de elementos, como los personajes de la parte baja que miran hacia arriba, la Virgen que dirige su mirada hacia abajo como si fuese a recibir el alma de don Gonzalo portada por un ángel, o la luz.

Línea

El Greco trabaja su obra con manchas de color, de modo que existe una ausencia casi total de la línea de dibujo.

Color

Emplea una paleta de colores venecianos, a la que suma tonalidades ricas y saturadas, en muchos casos estridentes y arbitrarias, que gustaban a los pintores manieristas. En la parte inferior destacan el blanco, el negro y el dorado, que resaltan la luminosidad del primero y la oscuridad del segundo. En la parte superior las tonalidades son más variadas: amarillos, verdes y naranjas combinados con el azul, el rojo y el blanco.

Luz

Sobre los colores incide la luz, contrastando las zonas iluminadas con otras en semipenumbra. La luz resulta fundamental, porque el artista destaca lo que le interesa. El episodio se desarrolla en un interior y la única luz existente procede de la parte superior.

Volumen

Tratamiento de las figuras manieristas, con cabezas pequeñas y piernas cortas en proporción al busto, pues consideraba las proporciones alargadas como las más bellas.

Movimiento

Se muestra a través de los propios gestos de los personajes, a los que se suman las distintas posturas complejas en las que son colocados. Aparecen los cuerpos de frente, de espaldas o escorzados.

Espacio

Evita casi la ilusión de profundidad, a lo que se suma la localización en un espacio indefinido en el que se disponen concentradas grandes figuras apiñadas y superpuestas.

Expresión

Posee un componente didáctico a través de la figura que señala al señor de Orgaz, que indica cuál es el destino del hombre que realizó buenas acciones en su vida, en oposición al rechazo de estas por parte de las doctrinas protestantes. La obra resalta el valor de la caridad y resulta una unión de la Contrarreforma.

Entradas relacionadas: