Abderramán III y el Califato de Córdoba: poder, sociedad y legado cultural

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Resumen

El documento explica la proclamación de Abderramán III como califa en 929, las razones políticas y religiosas que la justificaron y el apogeo del califato omeya bajo su reinado y el de Al-Hakam II. Describe también la estructura social de Al-Ándalus y su legado en agricultura, ciudades, ciencia, literatura, filosofía y arte.

Puntos clave

  • En 929 Abderramán III se proclamó califa, rompiendo los vínculos con Bagdad y asumiendo la jefatura política y religiosa.
  • Su autoproclamación se justificó por su pertenencia a la tribu de Mahoma, la recuperación del poder omeya, la derrota de revueltas internas y de los cristianos del norte.
  • El califato se sostenía en tres pilares: tributos de los súbditos, parias de los reinos cristianos y control de las caravanas de oro del norte de África.
  • La sociedad andalusí se dividía en jassa (aristocracia) y amma (población musulmana general), con muladíes, bereberes, mozárabes, judíos y esclavos en distintas posiciones.
  • Al-Ándalus aportó nuevos cultivos y técnicas de riego, impulsó ciudades como Córdoba y avances en astronomía, matemáticas y medicina.
  • Averroes conciliaba la teología islámica con la filosofía de Aristóteles, y la mezquita de Córdoba es la obra cumbre del arte hispano-musulmán.

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Abderramán III: Ascenso al Califato y Ejercicio del Poder

Abderramán III fue el primer califa de Córdoba. En el 929 rompió los vínculos con Bagdad y se proclamó califa, es decir, no solo jefe político, sino también espiritual. Durante su reinado, Al-Ándalus alcanzó el máximo apogeo económico y cultural. Córdoba, la capital, llegó a tener más de 300.000 habitantes y era la mayor ciudad de Europa. Fue el periodo más brillante de la historia del islam hispano.

Abderramán III emprendió la tarea de reducir la multitud de focos rebeldes que habían surgido en el emirato.

Justificación de su Autoproclamación como Califa

Consideró adecuada su autoproclamación como califa, es decir, como jefe político y religioso de los musulmanes y sucesor de Mahoma, basándose en:

  • Ser miembro de la tribu a la que pertenecía Mahoma.
  • Devolver el poder legítimo de los Omeyas que había sido arrebatado por los Abasíes tras el asesinato de su familia.
  • Haber liquidado las revueltas internas.
  • Mantener a raya a los cristianos del norte (derrotó a los cristianos en varias ocasiones).
  • Contener a los Fatimíes del norte de África tomando distintas plazas del norte de África.

Propósitos de la Proclamación

La proclamación tenía un doble propósito:

  • Por un lado, en el interior, los Omeyas querían reforzar su posición.
  • Por otro, en el exterior, garantizar la seguridad de las rutas comerciales, asegurando el comercio en el Mediterráneo con Bizancio y el suministro de oro (control de las caravanas de oro del norte de África).

La proclamación del califato cordobés supuso la segunda ruptura de la unidad islámica tras la proclamación del califato fatimí en el Magreb.

Apogeo del Califato Omeya

Los reinados de Abderramán III (929-961) y su hijo Al-Hakam II (961-976) constituyen el periodo de apogeo del califato Omeya, en el que se consolida el aparato estatal cordobés:

  • La riqueza se asentó en tres pilares: los tributos de los súbditos, las parias que cobraban a los reinos cristianos, el control de las caravanas de oro del norte de África.
  • Para afianzar el aparato estatal, los soberanos recurrieron a oficiales fieles a la dinastía Omeya (mercenarios bereberes y eslavos fieles a quien les pagaba), lo cual configuró una aristocracia palatina, que fue progresivamente aumentando su poder civil y militar, suplantando así a la aristocracia de origen árabe.
  • La política exterior se canalizó en tres direcciones: los reinos cristianos del norte peninsular, el norte de África y el Mediterráneo.

La Sociedad Andalusí

La sociedad andalusí presentaba gran diversidad y complejidad. Estaba basada primordialmente en el modelo islámico clásico, según el cual solo existía una clase social: la umma o comunidad de creyentes. Dentro de esta comunidad musulmana se hacían dos grandes grupos:

  • La jassa, cumbre de la pirámide social, conformaba la aristocracia, en la que se encuentran los miembros de los linajes de origen árabe junto a algunas familias de origen visigodo. Ostentaba cargos y privilegios y poseía grandes propiedades.
  • La amma, se trata de la gran masa de población musulmana, tanto urbana como rural. Integrada por la burguesía, los campesinos y la plebe urbana. Los bereberes eran un grupo numeroso, muchos de ellos se dedicaban al pastoreo. Ocuparon posiciones inferiores a los árabes y se localizaron por lo general en el mundo rural. Por otro lado, estaban los muladíes, cristianos convertidos al islam. Los muladíes eran los cristianos conversos al islam y sus descendientes. Se trataba del grupo más numeroso de la población de Al-Ándalus. Las conversiones fueron muy abundantes ya que facilitaban la integración social y evitaban pagar los tributos impuestos a la población no musulmana.

Entre los no musulmanes, consideración especial merecía la población observante de las religiones del libro, es decir, cristianos (mozárabes) y judíos. Tenían garantizada la vida, la propiedad y la libertad de culto, aunque tenían que pagar impuestos suplementarios por no ser musulmanes.

La esclavitud también tuvo importancia en Al-Ándalus. Su origen fue variado: prisioneros cristianos, negros de origen sudanés o eslavos de la Europa oriental.

Legado Cultural de Al-Ándalus

La islamización de la península se produjo de forma desigual. Las zonas más islamizadas fueron el levante y el sur, siendo más débil en los valles del Duero y Ebro. Las menos islamizadas fueron las regiones montañosas del cantábrico y los pirineos, precisamente donde se inició la reconquista. El legado musulmán en tierras hispanas es impresionante.

Al-Ándalus está asociado a importantes avances en el terreno de la agricultura: introducción de nuevos cultivos como los agrios, el arroz, el algodón o el azafrán; y la mejora y extensión de las técnicas de riego (aljibes, acequias, norias).

Se potenciaron las ciudades, siendo las principales Valencia, Zaragoza, Sevilla y, sobre todo, Córdoba, que en la época califal contaba con mercados de libros y de esclavos, carreras de caballos y tertulias literarias. Crearon nuevas ciudades (Calatayud, Madrid, Medinaceli, Murcia, Badajoz, Almería…)

Desde el punto de vista cultural, la aportación musulmana fue de primera magnitud. Ellos trajeron conocimientos procedentes del mundo helenístico y de oriente. Destacaron en astronomía –inventaron el astrolabio, para orientarse en el mar–, matemáticas –numeración de origen indio, que sustituyó a la romana, conocían el cero–, medicina.

Importante fue, por otra parte, el cultivo de la literatura, cuyo género preferido fue la poesía, que se extendió también entre el pueblo. La poesía popular andalusí tuvo una manifestación mestiza (cristiano-musulmana) en la lírica mozárabe, cuyas muestras principales son las jarchas. La lengua en que estas se escribieron es el mozárabe, dialecto latino, pero son composiciones muy influidas por el idioma y la cultura árabes.

En filosofía destacó Averroes, médico, jurista y filósofo musulmán nacido en Córdoba. Dedicó sus trabajos a conciliar la teología islámica con la filosofía de Aristóteles, a quien introdujo en la filosofía medieval. Fue acusado de herejía y desterrado al norte de África, donde murió.

En cuanto al arte hispano-musulmán, la obra cumbre es la mezquita de Córdoba. De épocas posteriores podemos recordar el palacio de la Aljafería (Zaragoza), la Giralda (Sevilla), y, sobre todo, el palacio granadino de la Alhambra, obra cumbre de los Nazaríes, que sobresale por su fantasía ornamental así como por la conjunción entre arquitectura y entorno natural.

Preguntas frecuentes

¿Qué justificó la proclamación de Abderramán III como califa?

Se justificó por ser miembro de la tribu de Mahoma, por recuperar el poder legítimo de los Omeyas arrebatado por los Abasíes, por haber liquidado las revueltas internas y por contener a los cristianos del norte y a los fatimíes.

¿De dónde obtenía sus ingresos el califato de Córdoba?

Su riqueza se asentaba en tres pilares: los tributos de los súbditos, las parias que cobraban a los reinos cristianos y el control de las caravanas de oro del norte de África.

¿Quiénes eran los muladíes?

Eran cristianos convertidos al islam y sus descendientes. Constituían el grupo más numeroso de la población de Al-Ándalus.

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Test

1. ¿En qué año se proclamó califa Abderramán III?
2. ¿Qué grupo social ocupaba la cumbre de la pirámide social andalusí?
3. ¿Qué aportó Al-Ándalus en matemáticas?
4. ¿Qué filósofo musulmán nacido en Córdoba conciliaba la teología islámica con Aristóteles?
5. ¿Cuál es la obra cumbre del arte hispano-musulmán según el texto?
6. ¿Qué dos zonas se describen como las menos islamizadas?

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