Análisis del poema "Me busco y no me encuentro" de Josefina de la Torre

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Introducción

El poema que vamos a comentar pertenece a la poeta, novelista, cantante lírica y actriz canaria, Josefina de la Torre Millares (1909-2002), quien nació en la isla de Gran Canaria en 1909. En la década de 1920, marcha a Madrid y entra en contacto con diversos escritores de la madrileña Residencia de Estudiantes, por lo que se la incluye en la llamada Generación del 27, con quienes compartía no solo el gusto por la sencillez formal, el lirismo interior y el uso de un lenguaje cercano a la expresión popular, sino también la atención a las innovaciones aportadas por las vanguardias artísticas.

Tras su primera publicación, Versos y estampas, aparecida en 1927, le sigue Poemas de la isla (1930), poemario en el que la autora define su visión poética netamente insular, que ya había comenzado en el libro anterior. Se produce entonces una gran laguna editorial, hasta que por fin, en 1968, aparece Marzo incompleto, al cual pertenece el poema que trabajaremos, que recoge poemas reflexivos desde una perspectiva más trágica y dolorosa: el paso del tiempo, los misterios de la vida, la soledad y la frustración. En 1989 aparece su último poemario, Medida del tiempo.

"Me busco y no me encuentro"

"Me busco y no me encuentro" es un poema que se halla en la cuarta parte del libro Marzo incompleto, pues se divide en cinco partes en las que la autora muestra diferentes tonos. El poema expresa un sentimiento de insatisfacción consigo misma. Por tanto, el tema es el desarraigo y la búsqueda de algo que no la deja tranquila. Cabe resaltar que el momento vital que experimenta la poetisa en la época que escribe el poema y el libro es cuando siente frustrados sus deseos maternales.

Análisis del poema

Análisis general

Si nos adentramos en el análisis, en general, sobre el poema, la autora, durante este, hace uso del verso, de la rima y de la métrica, por lo que determinamos que se muestra reflejada la función poética. Además, destacar que la función predominante es la emotiva, ya que nos transmite sentimientos por medio del dolor y la desesperación que le produce no ser madre.

Estructura externa

Por otro lado, en cuanto a la estructura externa, podemos observar que no presenta el esquema de ninguna estrofa conocida, por tanto, esta exposición en el campo de la métrica está en consonancia con los ismos vanguardistas.

Estructura interna

En cuanto a su estructura interna, el poema se divide en dos partes:

  • Una primera parte (versos 1-5), que plantea la búsqueda de sí misma.
  • Una segunda parte (versos 6-13), donde se van alternando pareados que comienzan con el presente "ahora", van al pasado "pude" y se eterniza en el presente con los "gerundios", a la espera de su propio descubrimiento.

Antes de comenzar nuestro comentario, haciendo un análisis general de él, abundan:

  • Las metáforas del dolor, cuya función es transmitirnos el dolor que siente la autora.
  • Las anáforas y, al mismo tiempo, polisíndeton, en la conjunción copulativa "y" (versos 4, 6, 8 y 12), cuyo objetivo es actuar como martillos, es decir, intensificando la idea de ese "dolor".

Primera parte (versos 1-5)

En la primera parte, Josefina de la Torre busca un sentido a la vida y se siente perdida, rodeada de oscuridad y no halla la respuesta que busca, "me busco y no me encuentro". Esta cita se repite en dos ocasiones: en el título y en el primer verso, y se refuerza en el verso 5, "no me encuentro a mí misma". Destacar que el contenido del poema está implícito en esos versos: busca un "algo" y no lo encuentra. Es tal la desesperación de encontrar ese "algo" que la poetisa llega hasta los límites de su propio dolor, "rondo por las oscuras paredes de mi misma", e interroga al silencio sabiendo que el "silencio" no habla, pues si no iría en contra de su propia naturaleza, "interrogo al silencio". Pero continúa sin obtener respuesta del dolor que siente.