Antropología de Santo Tomás de Aquino: Hilemorfismo e Inmortalidad del Alma

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El Ser Humano y el Hilemorfismo en Santo Tomás de Aquino

La antropología en Santo Tomás se explica aplicando al hombre la teoría hilemórfica: la naturaleza humana es un compuesto de materia prima y forma sustancial.

Forma y Unidad del Ser Humano

La única forma sustancial es el alma racional que informa directamente a la materia prima, de ahí que resulte una unidad: el término “hombre” se aplica al alma y al cuerpo juntos.

  • Única: El alma única del hombre confiere a este todas sus determinaciones.
  • En la planta: solo está presente el alma vegetativa.
  • En el animal: solo está presente el alma sensitiva.
  • En el hombre: solo está presente el alma racional.

Al morir el cuerpo, deja de estar informado y se corrompe. En lugar de sustancia humana, tenemos multiplicidad de sustancias materiales.

Unión Natural de Alma y Cuerpo

Santo Tomás se aleja de la teoría platónica. No solo el alma, sino también el cuerpo pertenece a la esencia del hombre. La unión del alma y cuerpo es natural.

  • El alma humana puede ejercer la sensación, pero para eso necesita el cuerpo.
  • Tiene la facultad de la intelección, pero no posee ideas innatas y tiene que formar sus ideas a partir de la experiencia sensible, para lo cual necesita el cuerpo.

La unión no es un castigo para el alma, sino para su provecho. El cuerpo existe para la forma, no contra la forma.

La Inmortalidad del Alma

Santo Tomás afirma que el alma es incorruptible y, por tanto, a pesar de corromperse el cuerpo, el alma es inmortal. La razón es que el alma es una forma subsistente, que puede existir sin necesidad del cuerpo.

Diferencia entre Animales y Hombres

  • Animales: En los animales, el alma depende del cuerpo para todas sus operaciones y, por tanto, se corrompe cuando se corrompe el cuerpo. Por lo tanto, el alma en los animales no es una forma subsistente.
  • Hombre: El alma no depende del cuerpo, es una forma subsistente. Esto se debe a dos razones:
  1. Es capaz de conocer las naturalezas de todos los cuerpos. El alma puede conocer todas las realidades, por eso es espiritual y, por tanto, incorruptible.
  2. Hay además en ella un deseo de persistencia, un deseo natural de inmortalidad.