Aristóteles: Fundamentos de su Filosofía Realista, Metafísica y Ética
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Aristóteles: El Filósofo del Realismo
Introducción
Fue un filósofo griego del siglo IV a. C., discípulo de Platón y fundador del Liceo en Atenas. Al igual que su maestro, luchará contra los sofistas, pero, a diferencia de Platón, no lo hará desde el idealismo, sino desde el realismo, ya que buscará los primeros principios en la naturaleza (se le considera el primer biólogo de la historia).
Ontología: Sustancia, Potencia y Acto
Si Platón defendía un dualismo ontológico, Aristóteles defenderá un monismo cosmológico, es decir, la existencia de una única realidad: la naturaleza. Su gran problema será encontrar en ella los principios inmutables que busca, pues si algo define a la naturaleza es el movimiento. La solución la hallará en la sustancia de las cosas, que les permite cambiar sin dejar de ser ellas mismas, en oposición a los accidentes, que sí sufren cambios. Aristóteles describe la sustancia a partir de la teoría hilemórfica, según la cual todo está compuesto de materia (de lo que algo está hecho) y forma (lo que hace que algo sea lo que es). La materia se relaciona con la potencia (lo que algo puede llegar a ser) y la forma con el acto (lo que es), conceptos que le permitirán realizar una definición racional del movimiento: como el paso de la potencia al acto. Definido el movimiento, Aristóteles investiga sus causas y distingue las extrínsecas, que son la causa eficiente (la que inicia el movimiento) y la causa final (hacia donde se dirige el movimiento); y las intrínsecas, que son la causa material y la causa formal (definidas igual que materia y forma). En definitiva, Aristóteles tiene una concepción teleológica de la naturaleza, y la tarea del filósofo es descubrir el fin hacia el que todas las cosas tienden.
Teología y Antropología
Dios es la causa final y eficiente de todas las cosas.
En cuanto causa eficiente, es el primer motor inmóvil, y por serlo es acto puro y forma pura, es decir, un ser perfecto, la perfección que todos los seres desean alcanzar.
Aristóteles se pregunta: ¿qué es el hombre? Y busca su causa final, que es la de llegar a ser racional. Una racionalidad que adquiere a partir del proceso evolutivo de su alma, pues nace con el alma racional en potencia, y pasando por el alma vegetativa y sensitiva, llega a actualizar su alma racional. Por otro lado, Aristóteles tiene una concepción hilemórfica de la sustancia humana, la cual está compuesta del cuerpo (materia) y el alma (forma), unidas sustancialmente, lo que implica la mortalidad del alma.
Epistemología
El hilemorfismo antropológico implica una epistemología racioempirista (frente al racionalismo de Platón). Los sentidos aportan una información previa de la realidad que, por ser particular, es un conocimiento imperfecto. Esta información es recogida por la razón, que abstraerá de ella lo que hay de común: la esencia o forma de las cosas, es decir, el concepto (por lo que rechaza el innatismo de las ideas de Platón). El conocimiento racional es ya universal y, por lo tanto, perfecto.
Ética Teleológica: La Búsqueda de la Felicidad
El teleologismo aristotélico se aplica también en la ética, según la fórmula: «todo ser tiende a un fin que es su bien», porque el fin último es la felicidad (eudaimonia). Ahora bien, la felicidad solo se alcanza con el uso de la razón, que nos permite una existencia en el justo medio y, en definitiva, alcanzar la virtud (la excelencia o areté). Porque son las pasiones las que nos arrastran a los extremos, en suma, a la infelicidad.
Política: El Hombre como Animal Político
Aristóteles ve necesaria una transición de la ética a la política. En efecto, solo en sociedad puede el hombre adquirir el don de la palabra (logos), que los griegos identifican con la razón. De ahí que Aristóteles defina al hombre como un «ser racional por naturaleza» o «animal político» (zoon politikon). Por otro lado, Aristóteles cree que la virtud del gobernante debe ser la prudencia (phrónesis), mezcla de sabiduría y experiencia, y aunque distinga tres tipos de gobierno (monarquía, aristocracia y democracia), no elegirá ninguno como ideal absoluto, pues su validez dependerá de las circunstancias. Eso sí, las sociedades deben cumplir una condición: la autarquía (autosuficiencia), y esta solo se consigue con el tamaño moderado de la polis griega.