Descartes: Razón, Libertad y Felicidad en la Filosofía Racionalista

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La Motivación de la Filosofía Racionalista según Descartes

La motivación última de la filosofía racionalista no se halla tanto en su interés por el conocimiento científico-teórico de la realidad como en una honda preocupación por el hombre, por la orientación de la conducta humana, de modo que sea posible una vida plenamente racional. El objetivo último de Descartes, a través de la filosofía, es la solución de un problema antropológico: el de fundar la libertad en la razón, a fin de que su uso racional haga posible alcanzar la felicidad y la perfección humanas.

Relación entre Alma y Cuerpo

Platón tenía grandes dificultades a la hora de explicar las relaciones existentes entre la parte racional y las partes inferiores del alma. Estas dificultades son mayores para Descartes, que separa el alma del cuerpo considerándolos sustancias autónomas y autosuficientes. De este modo, se agudiza el problema de la relación entre las partes inferior y superior del alma, entre los apetitos naturales o pasiones y la razón y la voluntad.

Las Pasiones según Descartes

Las pasiones son, para Descartes, las percepciones o los sentimientos que hay en nosotros y afectan al alma sin tener su origen en ella. Su origen se halla en las fuerzas que actúan en el cuerpo. Las pasiones, por tanto:

  1. Son involuntarias: su aparición escapa del control y dominio del alma racional.
  2. Son inmediatas: no dejan lugar a la reflexión.
  3. No siempre son acordes con la razón.

La tarea del alma en relación con las pasiones consiste en someterlas y ordenarlas conforme al dictamen de la razón.

El "Yo" y la Libertad

Con el término "yo", Descartes expresa la naturaleza más íntima y propia del ser humano. El "yo", como sustancia pensante, es centro y sujeto de actividades anímicas que se reducen, en último término, a dos facultades: el entendimiento y la voluntad. La libertad se sitúa en el ámbito de la voluntad, que se caracteriza por ser libre. La libertad ocupa un lugar central:

  1. Es indudable.
  2. Es la perfección fundamental del ser humano.
  3. El ejercicio de la libertad constituye una parte esencial del proyecto cartesiano.

La libertad nos permite ser dueños de la naturaleza y ser dueños de nuestras propias acciones. La libertad consiste en elegir lo que es propuesto por el entendimiento como bueno y verdadero.